martes, 4 de agosto de 2026

GUSTAVO PETRO: SALGO MÁS POBRE DE LO QUE ENTRÉ A LA PRESIDENCIA


La primera certeza que debe tener el pueblo es que Iván Cepeda ganó la presidencia, que las elecciones se las robaron los israelíes adinerados dirigidos por un genocida y lo hicieron desde el extranjero modificando la votación en 1665 puestos electorales ya detectados. Actuaron sobre casi dos millones de votos de la ciudadanía cambiándolos. Los lugares fueron donde aseguraban mesas con jurados de ellos mismos y sin testigos electorales del Pacto a los que movieron previamente, en Antioquia, Bogotá y Norte de Santander.

Gustavo Petro

La primera certeza que debe tener el pueblo es que Iván Cepeda ganó la presidencia, que las elecciones se las robaron los israelíes adinerados dirigidos por un genocida y lo hicieron desde el extranjero modificando la votación en 1665 puestos electorales ya detectados. Actuaron sobre casi dos millones de votos de la ciudadanía cambiándolos. Los lugares fueron donde aseguraban mesas con jurados de ellos mismos y sin testigos electorales del Pacto a los que movieron previamente, en Antioquia, Bogotá y Norte de Santander.
Hoy a las 5:00 p.m. en rueda de prensa nacional e internacional, los testigos digitales y el frente digital explicarán las evidencias que, miradas en conjunto, nos llevan a esta conclusión y que debe resolver la justicia a profundidad de manera pública y con transparencia.
El régimen electoral de Colombia debe cambiar sustancialmente si no queremos más violencia.
Nuestra respuesta debe ser sabia, prudente, pacífica, pero con contundencia. Estamos ante un gobierno ilegítimo y hay que acordar formas organizativas de la sociedad hacia el poder popular para que el país se gobierne en el territorio bajo la Constitución.
La paz es el bien supremo de una nación y somos la fuerza mayoritaria del pueblo por la paz y la vida.
Serán épocas difíciles, pero la transformación de Colombia hacia la democracia no tiene vuelta atrás. Estamos en lucha contra un verdadero narcofascismo asesino.
El 7 de agosto, dadas las informaciones de que disponemos, debe ser de mucha paz en las concentraciones del pueblo en Cali, Barranquilla y Bogotá.
Le recuerdo a la Policía del Valle que están bajo mis órdenes hasta las 3:00 p. m. Mi orden es no atacar al pueblo. No hay orden de actuar como Esmad; lo de Buenaventura es un desacato al comandante supremo de la fuerza pública, que lo soy hasta las 3:00 p. m. del viernes.
Mi orden es la paz y la máxima prudencia.
Sabemos de la existencia de decenas de toneladas de explosivos en Cali. Los grupos del narcotráfico quieren actuar de manera terrorista para dar la excusa de la conmoción interior y la oportunidad a Abelardo de derogar por decreto las leyes de las reformas sociales por sorpresa, y que se inicie una nueva fase de la lucha social.
A las fuerzas que controlan la economía les digo que aún es posible el acuerdo nacional, pero deben ir a posiciones sabias y abandonar el odio político. Es de esta fuerza de la que en realidad depende la paz o la violencia en Colombia.
La política del arrasamiento de las reformas sociales del pueblo solo aumentará la resistencia popular, que puede alcanzar niveles inimaginables. Somos la mayoría del pueblo colombiano que quiere más reformas y no derogar las alcanzadas.
Es la Constitución nuestro puente común si de verdad queremos acatarla y aplicarla.
Dios no está con los violentos y los que odian. Es contra natura odiar, porque solo lleva al holocausto. El mensaje es amar al prójimo, que es amar al pueblo.
No hay pueblo extranjero elegido por Dios; es toda la humanidad la elegida por Dios y, dentro de ella, toda la colombianidad a la que invito a unirse para preservar la soberanía nacional.
Nuestra respuesta es la paz y la vida, pero también la acción contundente para no retroceder en ningún derecho ni libertad.
Me acusan de corrupto los corruptos. "Se quieren limpiar sus uñas con mi honradez".
Salgo más pobre de lo que entré a la presidencia. No tengo ni mi familia, carro particular, motos o haciendas, no tengo inversiones en el exterior, tenía una casa y una cuenta bancaria; como me he separado e inicio divorcio, no tengo sino media casa en la que no viviré y una cuenta bancaria bloqueada y vigilada.
Mi exesposa no tiene más bien que la media casa que le queda por derecho, no pueden emplearse, no es cierta la calumnia de Semana que debe ser respondida con acción penal.
Lo que haya hecho Juliana no afectó a la administración, que impidió cualquier hecho.
De Angie no hablaré de su comportamiento, sino los abogados. Pero no gobierno para que se baile con paramilitares el presupuesto.




DdA, XXII/6427

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