La imagen corresponde a la primera de las diásporas de españoles republicanos durante la Guerra Civil. Llegan a las costas de Bretaña los asturianos que salieron de los puertos marítimos de su tierra tras la ocupación de Gijón por los sublevados en octubre de 1937. Después, en los primeros meses de 1939, serían los republicanos de todo el país los que salieran por la frontera con Francia huyendo de la represión franquista. Dice Garmón: "Curiosa paradoja: las mismas derechas que en su día persiguieron a aquellas familias ahora cuestionan que sus descendientes recuperen lo que la Dictadura les arrebató por la fuerza. O tal vez no sea una paradoja ese doble castigo". Y añade: "La pregunta nunca puede ser a quién beneficia un derecho. Tampoco lo fue cuando España decidió que las mujeres podían votar. Los derechos no se miden por cálculo electoral, se miden por justicia".
José Antonio Garmón
Hay abuelos y abuelas que salieron de España con una maleta y una herida abierta. Empujados por la guerra, por la dictadura, por perseguir ideas, por amar a quien no debían... tuvieron que rehacer su vida en Buenos Aires, en La Habana, en México, lejos de su tierra, de su lengua, de su gente. Mucho sabemos de eso en Asturias.
Hoy sus nietos y nietas están recuperando lo que nunca debieron perder: la nacionalidad española. Gracias a la Ley de Memoria Democrática, cientos de miles de familias repartidas por el mundo han vuelto a decir "soy español" con el pasaporte en la mano y la memoria intacta.
Y sin embargo, hay en las derechas quien ahora pone en duda si esos nietos "merecen" ser españoles. Curiosa paradoja: las mismas derechas que en su día persiguieron a aquellas familias, ahora cuestionan que sus descendientes recuperen lo que la Dictadura les arrebató por la fuerza. O tal vez no sea una paradoja ese doble castigo.
La pregunta nunca puede ser a quién beneficia un derecho. Tampoco lo fue cuando España decidió que las mujeres podían votar. Los derechos no se miden por cálculo electoral, se miden por justicia. Prefiero que cada nieta, cada nieto, sepan que hay una España que no olvida ni abandona. ¿Y tú?
DdA, XXII/6394

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