Félix Población
Algunos futbolistas de la selección argentina, una vez terminado el partido en el que fueron merecidamente derrotados por la selección española, mostraron su mal perder agrediendo a alguno de los vencedores*. Si siempre está de más una acción así en el deporte, lo está mucho más cuando hasta el propio seleccionador de la albiceleste reconoció que la de España había sido una victoria justa e incuestionable, un criterio ampliamente compartido por los expertos. Como dijo uno de los futbolistas de La Roja en los días previos a la final de esta competición mundial, había en el equipo más ganas de ganar que temor a perder, y esto es lo que se demostró en el campo a lo largo de todo el partido, con repetidas ocasiones de gol, salvadas en algunos casos por el portero argentino con una actuación sobresaliente. La albiceleste, por contra, sólo hizo que interviniera Unai Simó en una sola ocasión a lo largo del tiempo reglamentario. Fueron esas ganas de victoria las que durante los ocho partidos impulsaron a La Roja, con un estilo y ejecutoria ejemplar de equipo y un juego limpio, sobre todo si se compara con el de la selección argentina, que llegó a esta final después de disputar varios partidos con arbitrajes descaradamente favorables a su juego marrullero y en algún caso violento, como también sucedió ayer. Por esto quizá alguien dijo de esta final que fue la más desigual de la historia, con una selección, la española, que dominó a la adversaria en todo momento, mientras que la argentina no halló forma de sacudirse de ese dominio hasta que tuvo el marcador en contra, ya en las postrimerías de la prórroga y a la desesperada. Por todo ello creo que la albiceleste no mereció estar esta vez, una más, en la final del Mundial del fútbol. También, por el mal perder de algunos de sus jugadores agrediendo al final del partido a quienes les habían derrotado en buena lid**.
*Aunque las agresiones las vio el árbitro, pongo en duda que haya sanciones a los implicados. De momento, la FIFA ha abierto expediente, algo que no esperaba.
**Como ciudadano español, lo que más me satisfizo de la victoria de la selección española, aparte de su fútbol de conjunto -tan modélicamente necesario para nuestro país-, es lo celebrada que ha sido La Roja en las plazas en ruinas de la ciudad de Gaza. Por eso, antes que las imágenes del mal perder de algunos futbolistas de la albiceleste, mejor ilustrar este artículo con el vídeo que recoge la alegría de los gazatíes. Y también con este gesto de Nico Williams, que marcó, según creo, un gol legal, anulado sin que el árbitro consultara el VAR.
DdA, XXII/6412


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