martes, 14 de julio de 2026

GUSTAVO PETRO: ME VOY CON EL DEBER CUMPLIDO Y CON MIS PRINCIPIOS INTACTOS

Esto es lo que nos dice Petro cuando está a punto de despedirse de la presidencia de su país: "Pasé por el poder y me hizo mucho daño personal y familiar, pero cumplí mi palabra. No me robé un peso del presupuesto ni entró un solo billete del narcotráfico a mi billetera o a mis campañas. El capital del narco debe regresar a la sociedad, como hicimos con sus tierras". Algunos vamos a lamentar que Gustavo Petro ya no vaya a presidir aquella república, sobre todo porque no tendremos oportunidad de escuchar los magníficos discursos que pronunciaba en los organismo internacionales. Es de esperar que los foros políticos, universidades y demás centros de educación y cultura sigan contando con la palabra de Petro y su perspicaz análisis del mundo y la política global.


Gustavo Petro

Estoy muy tranquilo. Transmito esta foto, en algún lugar de Bogotá, donde examino los documentos y las pruebas de lo que la inteligencia artificial, basada en las matemáticas, puede hacer.

Me voy con el deber cumplido y con mis principios intactos. Pasé por el poder y me hizo mucho daño personal y familiar, pero cumplí mi palabra. No me robé un peso del presupuesto ni entró un solo billete del narcotráfico a mi billetera o a mis campañas. El capital del narco debe regresar a la sociedad, como hicimos con sus tierras.
Medio millón de robots informáticos inflaron las redes de mentiras y odio y lograron manipular a millones de personas. Que los científicos investiguen lo que aconteció en Colombia, el corazón del mundo.
Lo cierto es que Abelardo no ganó las elecciones reales. No le alcanzaron el medio millón de robots ni las personas pagadas por empresas extranjeras, algunas con financiación antioqueña de mafiosos y entidades públicas.
El tótem que dejo en manos del pueblo es que la política debe guiarse por la ciencia humana. El objetivo es construir una humanidad más inteligente y libre, capaz de superar los problemas que el capitalismo ya no puede resolver. Llegó el momento de superarlo, y ello implica una revolución mundial.
El pueblo que lanzó el mensaje de libertad al mundo el 20 de julio de 1810 no es el mismo pueblo colombiano de hoy. Por eso debemos comprender científicamente la sociedad, incluso sus pasiones, porque también pueden ser manipuladas.
Yo aposté por la vida y la libertad y me mantengo ahí. El tótem que dejo a las generaciones futuras es la lucha por la libertad y la vida.
No es libertad o muerte. Debe ser libertad y vida.
La inteligencia artificial puede estar al servicio de la humanidad o convertirse en la estupidez artificial que marque su extinción.
Yo fui un Aureliano en el M-19: rebelde, caminante y pensante. Siempre el pueblo me abrió las puertas de sus casas. Un Aureliano fue presidente y los cien años de soledad deben terminar en Colombia.

DdA, XXII/6407

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