Félix Población
Muchos confiábamos en que la entrada de ayer de Rodríguez Zapatero iba a ser como fue. Un par de gritones a sueldo de la prensa carroñera llamándolo ladrón y sinvergüenza, y el gesto imperturbablemente amable del expresidente saludado a los medios con una sonrisa. Personalmente pienso que dio la imagen de un ciudadano que acude a la justicia a defender su inocencia con absoluto convencimiento, y que tiene a su favor, como ocurre con ZP, que no existe prueba alguna de su influencia directa o indirecta en el rescate de la compañía Plus Ultra, rescate aprobado por el Tribunal de Cuentas y avalado por la Unión Europea. Pero lo más importante estaba por ocurrir en el transcurso de la declaración del imputado. Zapatero presentó ayer en la Audiencia Nacional una autorización universal voluntaria para que pueda comprobarse la inexistencia de sociedades, dinero, productos financieros o cualquier activo del que tenga titularidad directa o indirecta. Esto es, como ha comentado alguien, el expresidente le ha dado las llaves al juez para que revise todas sus cuentas y activos, libre e ilimitadamente, sin necesidad de una orden judicial expresa para ello. Nunca antes en esta España nuestra donde la corrupción política se ha hecho desde hace décadas protagonista de la actualidad hasta el hartazgo y la desazón, habíamos asistido a un acto de transparencia tal, cuyo golpe de efecto es, asimismo, importante, según comentó Alex López, por su singularidad. Porque la inmediata pregunta es de cajón: ¿Quién con algo que ocultar permitiría lo que Rodríguez Zapatero ha planteado en su primera comparecencia? Con una elegancia digna de enaltecer, el expresidente desechó igualmente la preguntas del juez tal como los medios de la cloaca las habían filtrado, desestimando el magistrado la retirada del pasaporte al imputado y las citas obligadas cada dos semanas. Zapatero hará una segunda declaración en el transcurso de diez días, con la aportación documental requerida para el caso de las joyas, sobre las que está siendo mucho el ruido mediático. Tengo la sensación de que estamos ante el comienzo de un efecto boomerang y que quien ha sido considerado el presidente con más derechos conquistados para la sociedad española, va a salir reforzado cuando se le declare inocente. Y que esto será en la misma medida en la que se le está tratando mediáticamente de denostar, operando con ello un efecto regenerador en esta democracia maltrecha. De momento, ayer en la Audiencia Nacional puso sobre la mesa la más rotunda medida de transparencia que haya planteado ante un juez un imputado en la historia del régimen de 1978. Es probable que nos esperen más sorpresas a favor del expresidente. De momento, lo de ayer no ha sido muy bien asimilado ni en la Casa Blanca, de donde partió todo, ni en las covachuelas y mentideros de la derecha extrema política y de la casta afín judicial. "Cuando uno se sabe completamente inocente, como es mi caso -dice Rodríguez Zapatero al final de su comunicado a los medios-, y confía plenamente en la Justicia, lo más doloroso es saber que mucha gente puede sentirse defraudada si cree las cosas que se afirman de mí. Mi mensaje es también a todos esos conciudadanos y conciudadanas: les pido confianza. No les decepcionaré. Nos costará más o menos tiempo demostrarlo, pero la verdad se abrirá paso y devolveré la confianza a quien ahora duda. Ya lo verán. Muchas gracias". Si Zapatero saliera limpio de esta adversidad, gestada contra Pedro Sánchez con la colaboración estelar de Donald Trump, quizá se pudiera dar el saneamiento de la democracia que este país está necesitando. Prefiero no decir lo que ocurriría de no ser así. Quiero pensar que ayer ZP dio el primera paso para lo primero.
DdA, XXII/6382

1 comentario:
Ojalá sea así... Pero tendría que ser con un resultado de inocencia incontrovertible que, de paso, dejase en evidencia a quienes han procurado que la imputación se produjese (más allá, mucho más allá, de las cuestiones formales de obtención de pruebas por órganos extranjeros sin autgrización judicial ni custodia alguna de pruebas, etc.)... Porque el juicio moral ya está en plena marcha... Y es muy difícilmente reversible.
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