viernes, 12 de junio de 2026

¿DE QUÉ NOS SIRVE VANGUARD ENERGY SI NO MOVERÁ UNA SOLA AMBULANCIA?

 


A los que lamen el mango del garrote, envuelto ahora en papel de regalo corporativo.....

Torres se pregunta, desde La Habana, ¿de qué nos sirve un diésel “auditable y transparente” si no moverá una sola ambulancia de nuestros hospitales, esos mismos que durante décadas han curado y salvado vidas sin preguntar filiación política? ¿De qué vale esa gasolina si no llegará a los verdaderos profesionales que intentan llegar a su trabajo ya no digamos que a tiempo...condenados a la inmovilidad en nuestra propia tierra? Es la esquizofrenia del poder imperial: privatizan la excepción y estatizan la miseria. Mientras el país que enseñó en sus aulas sin cobrar un centavo, que forjó profesionales incluso en medio del desabastecimiento, verá cómo la brecha no solo persiste, sino que se oficializa bajo códigos de barras importados. La que separa a los que no tienen, de los que tendrán de todo por designio externo, se hará más profunda y cínica, legitimada por un discurso de “viabilidad y apertura”

Raulito Torres/Aquí en La Habana..

Escucho a los entusiastas del bloqueo celebrar la llegada de Vanguard Energy como si un buque cisterna fuera el nuevo arca de Noé. Pero bajemos la noticia del Olimpo del marketing geopolítico y pongámosla en la tierra brutal de la Cuba real, porque la realidad, como decía un viejo en el parque Libertad de Matanzas, es un prisma que quema las manos de quien la sostiene sin dialéctica....jjjj
Leamos sin edulcorantes lo que esa empresa dice. Sí, arrendarán tanques de Cupet. Sí, traerán diésel y gasolina para el sector privado, la embajada estadounidense y ciertas organizaciones. Una operación trazada con la frialdad quirúrgica de un Departamento del Tesoro que, en febrero de 2026, emitió una licencia que no alivia: segmenta. Que no incluye: excluye.
Porque el meollo no está en el combustible que llegue, sino en la aterradora meticulosidad con que se le niega al resto. Este no es un alivio, es una disección social administrada desde fuera. Piénsenlo con las vísceras, no con la calculadora: ¿De qué nos sirve un diésel “auditable y transparente” si no moverá una sola ambulancia de nuestros hospitales, esos mismos que durante décadas han curado y salvado vidas sin preguntar filiación política? ¿De qué vale esa gasolina si no llegará a los verdaderos profesionales que intentan llegar a su trabajo ya no digamos que a tiempo...condenados a la inmovilidad en nuestra propia tierra? Es la esquizofrenia del poder imperial: privatizan la excepción y estatizan la miseria.
Y aquí es donde el canto de sirena neoliberal se vuelve contra la mayoría. Celebran un “empoderamiento privado” que, en la práctica, es la construcción deliberada de una ciudadanía de dos velocidades. El objetivo declarado de la directriz MAGA es claro: crear una clase de propietarios agradecidos a Washington, inyectar capital a un sector minoritario, bienvenido sea su aporte, sin duda pero usándolo como punta de lanza ideológica. El problema no es que se ayude al emprendedor cubano, sino que esa ayuda esté codificada para profundizar la segregación que ya sufrimos como nación bloqueada. Por primera vez, el bloqueo no solo ahoga, sino que traza la raya de su propia libra en nuestro suelo, decidiendo quién respira y quién se asfixia, no por carencia material, sino por decreto de rastreo corporativo.
El gran fetiche de la trazabilidad es en realidad una confesión: el combustible no es un derecho, ni siquiera una mercancía neutra, sino un instrumento político. Se mantendrá la titularidad estadounidense hasta la venta final.???? Es decir, en territorio soberano, habrá un enclave energético que responderá a las sanciones???,
(Asere yo sólo me hago esas preguntas y no quiero mal influenciar a nadie , Diosmelibre...!!)
No a las necesidades humanas. Mientras el país que enseñó en sus aulas sin cobrar un centavo, que forjó profesionales incluso en medio del desabastecimiento, verá cómo la brecha no solo persiste, sino que se oficializa bajo códigos de barras importados. La que separa a los que no tienen, de los que tendrán de todo por designio externo, se hará más profunda y cínica, legitimada por un discurso de “viabilidad y apertura”.
Quizás sea una jugada de ajedrez para un futuro posicionamiento, especulan algunos. Pero mientras esa partida de élites se juega en el tablero abstracto de la geopolítica, el jaque mate lo recibe hoy el cuerpo concreto de la nación: la madre con dos hijos que vive en frente que no llegará a la escuela pero no para insistir, el campesino con el tractor pudriéndose sin poder levantar sus cosechas, el barrio que escuchará pasar los motores ajenos mientras sus generadores permanecen en silencio. No nos dejemos engañar; la más cruel de las sanciones es aquella que se disfraza de salvación selectiva. Y esa, mi gente, no es una nueva oportunidad; es la vieja agresión, ahora vestida con el traje de la auditoría y la falsa filantropía.

DdA, XXII/6376

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