jueves, 14 de mayo de 2026

EL ARMA EN LA SIEN DEL PUEBLO CUBANO

El arma en la sien. Esa metáfora que brota desde las entrañas del pueblo cubano no es hipérbole literaria, escribe Raulito Torres desde La Habana: es la traducción emocional exacta de lo que significa vivir seis décadas bajo la amenaza constante, bajo el castigo colectivo disfrazado de política exterior. Hablo del bloqueo, sí, pero hablo sobre todo de esa sensación viscosa e incómoda que describen quienes lo padecen: la presión psicológica de saberse en el punto de mira, de entender que tu sufrimiento cotidiano —la medicina que falta, el alimento que se raciona, el futuro que se aplaza— es simplemente un daño colateral aceptable para quienes hacen del odio una plataforma electoral.



Raulito Torres
/Aquí en La Habana

Imagina despertar cada mañana con la certeza de que alguien, desde la distancia burocrática de un despacho con aire acondicionado, ha decidido que tu existencia merece ser asfixiada. Pero no con manos propias —porque eso sería demasiado íntimo y demasiado humano—, sino con el mecanismo impersonal de un bloqueo económico que aprieta como un tornillo de banco, lento pero inexorable.
El arma en la sien. Esa metáfora que brota desde las entrañas del pueblo cubano no es hipérbole literaria: es la traducción emocional exacta de lo que significa vivir seis décadas bajo la amenaza constante, bajo el castigo colectivo disfrazado de política exterior.
Hablo del bloqueo, sí, pero hablo sobre todo de esa sensación viscosa e incómoda que describen quienes lo padecen: la presión psicológica de saberse en el punto de mira, de entender que tu sufrimiento cotidiano —la medicina que falta, el alimento que se raciona, el futuro que se aplaza— es simplemente un daño colateral aceptable para quienes hacen del odio una plataforma electoral.
Hay algo profundamente obsceno… digamos que bastante cochino, en la manera en que el lobby cubanoamericano ha convertido el dolor de toda una isla en una industria rentable.
Marco Rubio y los suyos no son patriotas extraviados: son operadores políticos que entendieron hace décadas que mantener viva la llama del resentimiento produce réditos electorales, contratos mediáticos, influencia y poder. La cizaña que siembran no es ideológica: es contable en dólares.
¿Qué clase de deformación moral permite que alguien construya una carrera sobre la perpetuación del sufrimiento de la tierra que lo vio nacer? ¿Cómo se duerme por las noches sabiendo que cada discurso incendiario, cada amenaza de invasión, cada bomba mediática sembrada en los grandes periódicos, se traduce en rostros concretos, en insomnios reales, en vidas puestas entre paréntesis?
A esa pregunta, la filosofía política le ha puesto nombre: necropolítica, ese poder de decidir quién merece vivir y quién debe morir lentamente, administrando la precariedad como quien dosifica un veneno.
Pero lo más cruel no es el bloqueo en sí. Lo más cruel es la rentabilidad infinita de mantenerlo. Porque el exilio cubano más reaccionario necesita que Cuba siga siendo el enemigo, necesita que el bloqueo perdure, necesita que el sufrimiento continúe siendo noticia para justificar su propia existencia como casta política. El día que Cuba deje de ser un problema, ellos dejarán de ser relevantes. Y eso, sencillamente, no lo pueden permitir.
Por eso siembran cizaña. Por eso fabrican miedo mediático. Por eso amenazan con invasiones y bombardeos mientras desayunan en Miami, a salvo de las consecuencias.
El arma en la sien, decíamos. Fría, metálica, constante. No se dispara, pero está ahí. Y estar ahí ya es una forma de violencia. Y si un día se dispara, quién sabe si entonces surja del espíritu adolorido de un pueblo una sed de justicia tan descomunal que se parezca a una sed de venganza… Y quién sabe hasta dónde llegará esa sed para saciarse, después de tanto árido maltrato.
A los mercaderes del odio, a los vendepatrias electoralistas, habría que recordarles las palabras de José Martí: «Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen». Ustedes eligieron el último bando. La historia y los corazones que hoy sangran sabrán juzgarlos.

DdA, XXII/6345

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Publicidad

Alojado en Cyberneticos