sábado, 25 de abril de 2026

UNA BALA MORTAL EN "LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA"


Tal como leemos en Wikipedia Las venas abiertas de América Latina es un libro publicado en 1971 por el escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano. En la obra, el autor opina de modo global sobre la historia de América Latina desde la colonización hasta la América Latina contemporánea, argumentando con crónicas y narraciones el constante saqueo de los recursos naturales de la región por parte de los imperios coloniales, entre los siglos XVI y XIX, y los Estados imperialistas, como EspañaPortugal, el Reino Unido y los Estados Unidos principalmente, desde el siglo XIX en adelante. La obra recibió mención honorífica del Premio Casa de las Américas. Según contó su autor,  escribió el libro “en 90 noches plagadas de cafeína”, en las que trabajó para interconectar las historias que ya se habían contado antes por separado y en el lenguaje codificado de los historiadores, economistas o sociólogos. “Traté de escribir de una manera tal que pudiera ser leído y disfrutado por cualquier persona”. Para algunos, entre los que se encuentra este Lazarillo, fue el primer libro que leímos de Galeano. Lo que el escritor cuenta en El cazador de historias del libro fusilado merece una y mil veces ser recordado y difundido siempre que se presta la ocasión o un tiempo histórico similar o igual al que vivimos. Que Las venas haya llegado a las manos de su autor con esa herida que fue muerte para su lector en la batalla de Chalatenango, donde el ejército de la dictadura de El Salvador se enfrentó a guerrilla del Frente Faribundo Martí durante los años de la guerra civil en aquel país, da al libro mucha mayor razón de vida que la que de por sí tienen sus páginas. 

Eduardo Galeano*

James Cantero, uruguayo como yo soy, jugador de fútbol como yo hubiera querido ser, me escribió una carta, en el año 2009.
Yo no lo conocía.
Él me dijo que tenía algo para darme.
Y me lo dio.
Una vieja edición de Las venas [abiertas de América Latina].
Un capitán del ejército de El Salvador se lo había dado, hacía ya unos cuantos años.
El libro había viajado medio mundo, acompañando a James y sus andanzas futboleras.
-Él te buscó. Te estaba esperando -me dijo, cuando me lo entregó.
El libro estaba atravesado por un balazo, herido de muerte: un agujero en la tapa, otro en la contratapa.
El capitán había encontrado el libro en la mochila de un guerrillero muerto entre los muchos caídos en la batalla de Chalatenango, a fines de 1984.
Nada más había en la mochila.
El capitán nunca supo por qué lo recogió, ni por qué lo guardó. Y James tampoco pudo explicar, ni explicarse, por qué lo llevó con él durante un cuarto de siglo, de país en país.
El hecho es que a la larga, después de mucho andar, el libro llegó a mis manos.
Y en mis manos está.
Es lo único que queda de aquel muchacho sin nombre.
Este libro fusilado es su cuerpo.
*En «El cazador de historias», Eduardo Galeano
Fotografía digital. Autor: Óscar Bonilla. Archivo: Eduardo Galeano – Helena Villagra.

DdA, XXII/6325

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