Félix Población
Uno de los episodios pasados que más en riesgo puso la paz mundial durante la llamada Guerra Fría fue la crisis de los misiles en la Cuba revolucionaria de Fidel Castro, tres años después de su victoria armada en aquel país contra dictadura de Batista. Se llegó a hablar de riesgo de guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Ocurrió en octubre de 1962 y creo que, desde entonces, nunca se ha registrado una situación tan grave como la que ha desatado el gobierno de Netanyahu en Oriente Medio, respaldado por el gobierno de Donald Trump, sobre todo a partir del ataque ilegal de Israel y Estados Unidos a Irán, complementado con el de Israel a Líbano. La intervención del Papa León XIV en contra de la política belicosa del presidente de su país*, en connivencia con el expansionismo genocida israelí, está teniendo una efectiva repercusión entre los casi setenta millones de creyentes católicos de Estados Unidos, una vez que, además, el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos ha respaldado las palabras de León XIV. El actual Papa ha elaborado su propio mensaje condenatorio de la barbarie -bien es cierto que esta contundencia ya la podría haber tenido en el transcurso de los dos años largos de masacre genocida en la Franja de Gaza-, pero también habría podido recordar una encíclica de uno de sus predecesores. Pacem in terris la escribió precisamente el llamado Papa bueno, Juan XXIII, cuyo papel en la crisis de los misiles fue decisivo para que no se desatara un conflicto internacional de nefastas consecuencias. Entonces el pontífice imploró a los líderes mundiales que lo evitaran y llegó a mediar personalmente entre John F. Kennedy y Nikita Krushchev: "Suplicamos a todos los gobernantes que no permanezcan sordos a este grito de humanidad. Que hagan todo lo que esté en su mano para salvar la paz". Estamos ahora en una situación de mayor riesgo de conflicto mundial que la que supuso la posibilidad de que la Unión Soviética instalase misiles en Cuba. La fe de los católicos estadounidenses y el ejemplo de la máxima autoridad de su iglesia, visitando antes a los refugiados de Lampedusa que a sus conciudadanos en USA con motivo del 250 aniversario de la fundación del país, podrían llegar a tener sus efectos frente a la llamada "Operación Epic Fury". Si León XIX no teme a Trump, Trump sí puede temer el liderazgo moral del pontífice romano. "Nada se pierde con la paz; todo puede perderse con la guerra", escribió Juan XXIII en la citada encíclica. Donald Trump también podría perder la Casa Blanca. La vigésimo quinta enmienda está para que esto ocurra y el Papa de Roma lo puede favorecer con el apoyo de casi setenta millones de creyentes. Me parece que en El Vaticano se han puesto a trabajar en ello.
*"El corazón de Dios no puede estar con los malvados, prepotentes ni soberbios".
DdA, XXII/6315

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