Félix Población
Como es obvio en una
oposición de lo más airada como la que se soporta en este país desde hace unos
decenios, los medios de información a su servicio suelen escamotear los elogios
que procedentes de los medios internacionales, así como de personalidades de
contrastado prestigio de otros países, suelen hacer del presidente del gobierno
español desde que Netanyahu y Trump se han lanzado a la barbarie. Está bastante
claro que, con no ser la postura de Sánchez todo lo satisfactoria que para los
pacifistas a ultranza podría ser, la suya es de las más dignas que se están
dando entre los primeros ministros de la Europa a la que pertenecemos, tanto
ante la masacre genocida en la Franja de Gaza como ahora ante la guerra de
Israel y Estados Unidos contra Irán y Líbano. Lo hemos vuelto a comprobar tras
el alto el fuego entre Irán y USA. Sánchez no se ha conformado con el mismo si
no se incluye en el acuerdo Líbano, sometido ayer al más cruel de los ataques
perpetrados por el gobierno de Netanyahu. Nuestro presidente se ha significado
una vez más exigiendo que a Líbano también llegue esta tregua de dos
semanas. Sin que se cumpla esto, es muy probable que el alto el fuego se
malogre. Por estas cosas, Mark Seddon, director del Centro de Estudios de las
Naciones Unidas de la Universidad de Buckingham (Reino Unido) y profesor de
Estudios de las Naciones Unidas y Diplomáticos, ha sido rotundo al decir que
España debe sentirse orgullosa de su primer ministro y añadir: "Ojalá
pudiéramos decir lo mismo del nuestro". También el prestigioso economista
británico Owen Jones elogió la postura de Sánchez y ha dicho de él que
"se ha convertido en el líder de Europa". Por su parte, el
escritor portugués Bruno Maçães, exsecretario de Estado para Asuntos Europeos
del gobierno de Portugal, cree que "Pedro Sánchez sale de esto como el
único líder europeo que puede ver más allá del día siguiente". En
unos días, nuestro presidente visitará China, donde también es muy valorado su papel frente a Donald Trump. Se trata del cuarto de sus viajes oficiales y está proyectado como el más ambicioso en proyectos de colaboración entre
los dos países. Planeado desde hace meses y de marcado carácter
económico, la estancia de Sánchez va a coincidir con un momento clave para poner fin al conflicto en
Oriente Medio. También podría suponer el comienzo de unas relaciones
comerciales más intensas con China, a modo de avanzadilla para que la Unión
Europea haga otro tanto frente a las guerrillas de aranceles impuestas por
Donald Trump. Se habla igualmente de despejar el camino para que las empresas
españolas puedan vender sus productos en los mercados de aquel país y
garantizar el acceso del nuestro a materias primas críticas y "tierras
raras". No ha podido ser en mejores fechas este viaje de quien empieza a
ser llamado el "líder de Europa".
DdA, XXII/6311

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