viernes, 30 de enero de 2026

NO SE PUEDE CONSENTIR QUE UN GRUPO DE ULTRAS SILENCIE UN PROGRAMA DE RADIO


Félix Población

Vi o escuché bastantes veces Hora Veintipico, el programa de Héctor de Miguel en la SER. Se trata de un breve espacio satírico sobre la información política de cada día, algo que, por la propia y precaria política cotidiana española, es tan saludable como necesario. 

Siendo emitido por la SER, teniendo el programa una clara orientación progresista y abominando el presentador de la extrema derecha y el integrismo católico, era de prever que le iban a llover a Hora Veintipico y a Héctor de Miguel todo lo que le ha llovido desde los aludidos sectores. Máxime si se considera que, a medida que pasa el tiempo, esos sectores ganan un protagonismo político cada vez más airado, como demuestra el efecto de la parodia que Héctor hizo de Nacho Abad por su carroñera perspectiva informativa del accidente ferroviario de Adamuz en un canal de televisión.

Se ha llegado así hasta los días de la fecha, en los que, sin que la extrema derecha esté en el consejo de ministros y gracias a la impunidad con la que actúa en la calle, ha logrado acabar con el programa de Héctor de Miguel. Unos tipos de esa misma extrema derecha, merced al acoso con el que iban a intimidar  a los integrantes del show de Hora Veintipico en un teatro de Móstoles, han conseguido acallar la libertad de expresión ejercida desde un programa de la emisora con más escucha del país. 

¿Dónde estaban los agentes del ministro Marlaska, tan efectivos en disolver a ecologistas a la puerta del Congreso, para proteger a los integrantes de Hora Veintipico de un acoso violento que iba a impedirles la realización de su trabajo? ¿Es que de aquí en adelante bastará con que un grupúsculo de agitadores ultramontanos puedan prohibir con su presencia intimidatoria el ejercicio de un derecho constitucional? 

Que Hora Veintipico haya dejado de emitirse por decisión del propio Héctor de Miguel, ante la gravedad de las persecuciones a que está siendo sometido desde que presenta su programa, es un fracaso de la vigente democracia española. Responsable del mismo en buena medida es el ministerio del señor Marlaska, incapaz de actuar como corresponde frente a las algaradas en la calle de la extrema derecha y también frente a coacciones y acosos anunciados como el que iba a sufrir Héctor y sus colaboradores en un teatro madrileño.

Porque la libertad de expresión, en una democracia digna, no debe presuponer ningún riesgo para quienes la ejercen. El riesgo lo deben correr quienes tratan de impedir ese derecho con intimidaciones y acosos. En la victoria de los unos y en la derrota de los otros radica la estabilidad y credibilidad democráticas.

Unos cuantos ultras, intimidando y amenazando a Héctor de Miguel y a sus compañeros, han logrado cerrar un programa de radio en la emisora más escuchada de España. No han necesitado que su partido estuviera para ello en el Gobierno.

DdA, XXII/6246

No hay comentarios:

Publicar un comentario