Félix Población
Habría que saber, al leer la noticia de la prohibición de la publicidad de la comida basura en Inglaterra por los problemas de obesidad que origina en la población infantil, el periodo de tiempo durante el cual en ese país, así como en el resto de los países de la órbita occidental y hasta global, buena parte de las personas que los habitan se han estado alimentando de comida basura. Son, en realidad, muchos los años y mucha la publicidad y muchos los alimentos que se pueden considerar comida basura, así como los establecimientos que la expenden. Y también se saben, desde hace bastantes años, los problemas de obesidad que originan en los consumidores habituales. Esto último, con relación a los niños y niñas, le cuesta a la sanidad británica nada menos que 11.000 millones de libras anuales y gracias a la prohibición de la propaganda en radio y televisión -entre las 5,30 de la mañana y las nueve de la noche- se calcula que se eliminarán de la alimentación infantil 7.000 millones de calorías, evitando con ello 20.000 casos de obesidad entre menores. Cabe preguntarse, si la ley estaba planteada hace tres años, por qué se ha tardado tanto en ponerla en práctica, y yendo más allá por qué causando la comida basura tales perjuicios entre quienes se supone han de criarse con la más sana y mejor alimentación posible, esta prohibición no se ha aplicado mucho antes y sigue sin hacerse en muchos otros países. ¿Puede más el negocio multinacional que produce y comercia esa alimentación que la salud de los niños y niñas del planeta? Me temo que sí, por eso y por otras cosas similares que repercuten en la salud de la tierra y los mares que habitamos, se está convirtiendo este hermoso planeta nuestro en un basural que afecta a sus tierra, ríos y mares, del que no se libra ni el mismísimo Everest. Mal lo tenemos si hasta sus cumbres está llegando una alarmante cantidad de mierda. Si la mierda ha llegado a subir hasta los 8.000 metros de altitud, será porque nos gobiernan mierdas, digo yo.
DdA, XXII/6215
1 comentario:
En efecto, la comida basura lleva mucho tiempo siendo un emblema de Occidente todo y extendiéndolo a todo el mundo... En el Reino Unido las costumbres derivadas de la aceleración urbana han llevado a una alimentación en la que la comida de mediodía consiste mayoritariamente en comida basura (o, como mucho, un sandwich de supermercado) comida con frecuencia de pie y en la calle... Y, de hecho, los supermercados están repletos de comida preparada y procesada porque la costumbre de cocinar de verdad está prácticamente perdida. Así que, de paso que se fomenta una alimentación inadecuada, se generan montañas de plástico y otros envases que no es ya que aparezcan hasta en el Everést, es que su acumulación acaba por crear vertederos de alturas insospechadas que pronto llegarán a la del Everest... Es un mundo que retartaba muy bien "Blade Runner 2049" (2017) esa proyección (de un futurismo que suena totalmente a vívido presente) del "Blade Runner" (1982) de Ridley Scott que el gran Dinis Villeneuve nos propusiera. La película no presenta montañas de basura como un elemento principal de su trama, pero, el paisaje de un futuro olvidado que se presenta en una ciudad de San Diego que ha sido reducida a un gigantesco basurero, un lugar desordenado y caótico lleno de residuos de una sociedad que consume y descarta sin piedad... Un escenario que, en la trama, funciona como una metáfora de los replicantes, quienes, al igual que la basura del consumo de la ciudad, son utilizados y desechados cuando ya no sirven y sólo queda el "cascajo" .
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