sábado, 29 de noviembre de 2025

PEDRO SÁNCHEZ: LOS PRINCIPIOS SE EXPRESAN HACIENDO. ES LA DEMOCRACIA

Lo de Ábalos / Koldo / Cerdán no es el peor atraco que sufre el estado y las instituciones. Pero es de las degradaciones que llegan directas e hirientes a los departamentos emocionales y morales de la gente sin rebozo emocional. No podemos estar todos los días decidiendo el bien y el mal. Tenemos una memoria moral para no decidirlo todo todos los días. A esa memoria moral la llamamos principios. Este caso requiere principios y los principios se expresan haciendo. Es la democracia. Así termina esta semana su colaboración en Nortes el profesor Enrique del Teso. El artículo completo se puede leer en el siguiente enlace y lo  titula el periódico asturiano: "Joder, qué tropa". Ni verdad sin acción ni moral sin viveza.


Enrique del Teso

A Sánchez le toca ver que la verdad sobre Ábalos y compañía es el tipo de verdad que tensa la moral y activa conductas, no el tipo de verdad que se queda en la zona tibia del razonamiento, lejos de cualquier movilización. Está por ver si el PP y la mafia a la que apeló Aznar calibraron bien el tipo de verdad que fue la actuación del Supremo. El Supremo condenó sin pruebas, desdeñó testimonios perfectamente documentados que rebatían la acusación, permitió que emitiesen voto enemigos conocidos del acusado y con historial de servicios al PP, emitió el fallo con una rapidez que hace pensar que no hubo juicio y encima se apura a publicar el fallo sin sentencia. El Supremo prevaricó y actuó de forma corrupta. No creo que ni MAR haya pensado que la gente creería otra cosa. La cuestión es, y está por ver, si es el tipo de verdad que mete electricidad en la moral y la conducta y moviliza a la izquierda, con lo que les caería en la cara la flema que escupieron para arriba, o si es el tipo de desvergüenza que paraliza y desarma por su desmesura, en cuyo caso MAR puede trasegar unos litros más de vino. Pero Sánchez no debe dudar de qué verdad es esta que se abre paso sobre esa tropa suya. No se trata de si Ábalos fue lo más dañino que se haya hecho contra el estado. Es peor, en lo contable y en lo social, el birlibirloque por el que la atención a la salud de los madrileños se va adelgazando a medida que engordan los dineros públicos a Quirón y rebosan de Quirón a bolsillos de «ciudadanos particulares». Pero en la corrupción de Ábalos y Koldo hay desnudos y puteríos, risotadas, alcohol rebosando de copas y el olor a rancio de los restos de juergas cutres de troneras guarros. La verdad de esa degradación es de las verdades vívidas que activan la repugnancia y mueven la conducta. El PP no percibe con claridad que cada caso de corrupción se va ubicando confusamente en la memoria de la gente como indecencia de unos y otros y en ese estado mental medran los ultras que juegan a estar enfrente. Es la democracia lo que pudren estos golfos.

Hay que tratar con la verdad desde la naturaleza humana y la naturaleza de los tiempos, decíamos. La naturaleza de los tiempos es que los ciudadanos nadan en una infinidad de datos que procesan con una atención débil y saltarina. Se enfrentan a los datos con una fuerte avaricia cognitiva (la gente no utiliza sus conocimientos en la valoración de los datos, se guarda su sabiduría como los usureros se guardan su riqueza). La memoria es débil y las reacciones vivas. Ya no son los relatos los que suplantan a la realidad, son las acciones. Hay partículas físicas que solo tienen masa cuando están en movimiento y cuando su movimiento cambia de dirección. Trump no tiene rutina, siempre parece que hace algo y siempre está cambiando de dirección para ser visible todo el tiempo y para ser audible por encima del ruido. De golpe pondrá aranceles de más del 100% a China, invadirá Venezuela y se anexionará Canadá. Luego tiene una reunión con Xi Jinping que es «increíble». Siempre pasa o está a punto de pasar algo, de aranceles de guerra a reunión increíble, bandazo en la dirección para resultar visible. Estos son los tiempos y ahí hay que colocar verdades con la eficacia con las que otro colocan delirios. Dirán que es imposible. Pero ¿por qué creen que tiene tanto éxito Rufián? Rufián es un gran parlamentario, desde luego, pero no creo que su proyección se deba a que sepa más que otros, que sea mejor analista o que tenga más olfato político. Creo que simplemente una persona para estos tiempos. No parece que hable, parece que hace. Cuando te enfrentas con aplomo a quienes ocultan y mienten, por el hecho del enfrentamiento, por la entereza, por la falta de doblez, no estás hablando, estás haciendo. Nadie quiere ir a una conferencia de Rufián sobre la situación internacional. La gente lo quiere en acción, fajándose con eficacia y emitiendo con la acción un mensaje que contiene verdades que no suelen asomar eficientemente en la vida pública.

Sánchez sabe la verdad de Ábalos y también la verdad sobre sí mismo. Si quiere colocar la verdad de la degradación de Ábalos y compañía y la verdad de que él es ajeno a sus bajezas, si es que eso es la verdad, la tiene que colocar haciendo y siendo creíble su acción. Deben salir de su boca palabras como putas, golfos, trapaceros o pillaje, la repugnancia de la audiencia tiene que rimar emocionalmente con sus palabras. No vale más mensaje que la acción, son tiempos de videojuego, mensaje conciso y gestos que se recuerden. Que recuerde su acción de solo ante el peligro cuando lo defenestró el establishment del PSOE, la acción de los cinco días para reflexionar y la incipiente acción de resistir por la democracia a la presión ilegítima de tarados ultras que van a rezar a la sede de su partido y jueces que pudren la justicia para salvar a la patria haciendo lo que hicieron siempre los salvapatrias. Lo de Ábalos / Koldo / Cerdán no es el peor atraco que sufre el estado y las instituciones. Pero es de las degradaciones que llegan directas e hirientes a los departamentos emocionales y morales de la gente sin rebozo emocional. No podemos estar todos los días decidiendo el bien y el mal. Tenemos una memoria moral para no decidirlo todo todos los días. A esa memoria moral la llamamos principios. Este caso requiere principios y los principios se expresan haciendo. Es la democracia. Porque, joder qué tropa.

NORTES  DdA, XXI/6182

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