Félix Población
Me parece muy grave para el porvenir de este país que un expresidente del gobierno se haya negado públicamente a condenar al régimen franquista, alegando que no lo iba a hacer porque su padre participó en los tres años de guerra con los vencedores, causantes del golpe militar que condujo a ese régimen dictatorial. (Manuel Aznar fue oficial del ejército sublevado y como jefe de Falange se encargó de radiodifusión y propaganda). Al mismo tiempo, José María Aznar ha pedido derogar la Ley de Memoria Democrática aprobada en 2022 por el gobierno presidido por Pedro Sánchez. Para responder a quien, al frente de un gobierno hizo que España participara en la invasión de Irak, mintiendo sobre la tenencia por parte de este país de armas de destrucción masiva, para mentir después sobre la autoría de los atentados más sangrientos de nuestra historia, ocurridos el 11 de marzo de 2004, nadie mejor que una victima de la organización terrorista ETA como Gorka Landaburu. El periodista que recibió una carta/bomba que le explotó en las manos, ha sido contundente respecto al régimen del dictador Francisco Franco: "Yo sí lo condeno y rotundamente, señor Aznar. Mi padre murió en el exilio como tantos otros. Esa es la gran diferencia con todos los que convivieron y apoyaron a Franco y a la dictadura, como su padre, durante 40 años". Es muy grave que Aznar el de las Azores diga esto ahora en una radio de su onda, cuando cada vez se ven más banderas del viejo régimen en las manifestaciones de la derecha y más cerca está la derecha de la extrema derecha nostálgica del franquismo. Aunque este señor pensara del mismo modo en 1996, tal como su padrino Fraga pensaba, si hubiese mantenido públicamente este mismo criterio en 1996 posiblemente Aznar no habría llegado a ser presidente del gobierno de España. Lo suyo entonces era llamar a ETA movimiento vasco de liberación, igual que Franco llamó a su crudelísimo levantamiento militar cruzada de liberación.
DdA, XXI/6182

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