lunes, 19 de junio de 2017

FRENTE LUSO/ESPAÑOL CONTRA LA DESERTIZACIÓN DE LA PENÍNSULA

Félix Población

Ante las espantosas imágenes que nos han llegado de Portugal estos días, después de que una tormenta seca hiciera arder los bosques en la zona centro del país, la mal llamada ola de calor que desde hace más de una semana padece España debería ser motivo de alguna preocupación por parte de nuestros gobiernos central y autonómicos. 

Como todos recordamos, Portugal y España arden cada verano con mayor o menor intensidad, sin que sean por supuesto evitables las consecuencias de una tan azarosa circunstancia como la que puede originar un rayo cayendo sobre terreno seco. Pero como además de esos azares hay otros siniestros que se originan de modo intencionado, los más de sesenta fallecidos y numerosos heridos registrados en el incendio del vecino país deberían elevar al máximo los niveles de alalrma en España ante el tórrido verano que se nos avecina, prolongación de este final de primavera absolutamente anormal. 

No se puede llamar ola de calor a un espacio de tiempo que se prolonga durante tantos días y que se deriva del cambio climático que afecta a nuestros planeta, con el cerril presidente actual de los Estado Unidos como enseña capital de la barbarie antiecológica que puede conducirnos al caos. En el corazón de Portugal se ha vivido estos días un auténtico infierno del que únicamente puede dar testimonio cabal quienes lo vivieron y pudieron contarlo. Nada mejor para concienciarnos de lo que un incendio de esas características supone que haber asistido a tan terrible espectáculo. 

No hay fronteras para compartir el dolor y la desesperación de quienes están tan cerca de nosotros y que por su proximidad y compartir  la amenaza de una desertización de la península ibérica, cada año que pasa más verosímil. Ese riesgo debería mover con urgencia a los gobiernos respectivos a formar un frente común contra los incendios forestales. 

Según leo en Green Peace, no existe una política forestal común en la Unión Europea, aunque España, Portugal, Italia, el sur de Francia y Grecia sufran cada verano las llamas en sus bosques y se calcinen centenares de miles de hectáreas. 

PS.- Fuego reiterado en la Sierra de Gredos.

DdA, XIV/3565

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