martes, 3 de noviembre de 2026

GRITOS CON CITA Y GLOSA (C): FRENTE A LA HIPOCRESÍA ILUSTRADA DE LOS DIOSES (Y SUS ENVIADOS)



José Ignacio Fernández del Castro

«Amantes y envidiosos de la libertad humana, y considerándola como la condición absoluta de todo lo que adoramos y respetamos en la humanidad, doy vuelta la frase de Voltaire y digo: si dios existiese realmente, habría que hacerlo desaparecer.»
Mijaíl Aleksándrovich BAKUNIN (Priamújino, Tver, Imperio Ruso,
 30 de mayo de 1814 - Berna, Suiza,  13 de junio de 1876): Dieu et l'état  
–Dios y el Estado- (escrito fragmentariamente a principios de 1871
y publicado por primera vez en francés en 1882).

La verdad os hará libres, dicen que proclamaba Jesucristo (esa especie de sabio ácrata de O Evangelho Segundo Jesus Cristo, 1991, de José Saramago)... Pero, luego, venga decálogos y guías de buena conducta (¿para seres incapaces de guiarse por sí mismos?), venga institucionalización de una Iglesia sobre un buen montón de mitos, falacias y mentiras (perdón, dogmas, como el de esa Santísima Trinidad, una y trina)… O la infalibilidad de todos los sucesores (incluyendo egregios disolutos y avarientos de poder, como nuestros patrios Borgias) de aquel Pedro sobre cuya piedra se edificó el invento...  
Así que no es extraño que aquel ácrata de carne y hueso, nacido hace ahora doscientos doce años, en su devoción única a la libertad (pero no de mercado, claro) como condición absoluta de lo humano, afease la hipocresía racionalista de los ilustrados franceses (saber racional sin dioses para la burguesía pujante, religión para guiar y mantener bajo control al pueblo no ilustrado) para proponer la inversión del versillo volteriano, “si Dieu n’existait pas, il faudrait l’inventer”...
No, para el buen ácrata esa consideración instrumental de Dios como instrumento básico de control sobre “los parias de la tierra”, no puede ser más repugnante... Y lo es precisamente porque libera a Dios de todos sus atributos (incluida la existencia, más allá del debate medieval sobre la naturaleza de los términos universales y, en consecuencia, la imposibilidad misma de considerar la existencia como un atributo más de los seres particulares) para obligar a la humanidad al seguimiento de unas normas cuya legitimación parece pasar a ser el único núcleo socialmente relevante de la esencia divina volteriana. ¡Qué tentación poner, donde se dice Voltaire, Alberto Ruíz Gallardón, José Ignacio Wert o Jorge Fernández Díaz, Alberto Núñez Feijóo, Santiago Abascal o José María Figaredo, como arteros legitimadores, presidente de la Conferencia Episcopal Española de turno mediante, de la contención del pueblo ante los designios de recorte y desregulación insinuados/anunciados (eso que ocultan bajo el eufemismo “pedir un esfuerzo a los españoles”) sobre el endeble sistema de bienestar!… Pero acaso fuera excesivo considerarlos tan ilustrados.
En fin, que al bueno de Mijail Aleksándrovich tales usos “racionales” de la divinidad, siempre le parecieron un poco insultantes para todo quien se sintiera siquiera un poco parte del pueblo... Por eso pensaba más bien lo contrario: Dios no existe (ese Dios personal siempre dispuesto a dictar lo que es bueno o malo, siempre presto a intervenir directa o indirectamente en el mundo), pero, si existiese, habría que eliminarlo. Precisamente para garantizar la realización plena de la esencia de todo ser humano (sea noble, burgués o plebeyo), la libertad.
Y evitar, de paso, que un deán catedralicio (con su arzobispo dictándole al oído) pueda negar la catedral de Oviedo (sostenida con un buen puñado de fondos públicos) como espacio para filmar con verosimilitud una serie sobre La Regenta clariniana, “por lo mal que deja esa obra a la Iglesia” (parece que, al final, se rodará en Bilbao, porque los bilbaínos, además de nacer donde les da la gana, son protagonistas de las narraciones que les apetece).
¡Ojalá (término paradójicamente procedente de la expresión “law sha'a Allah” árabe, “si Alá quisiera”), en un marco material de justicia y solidaridad universales (más allá de la confianza bakuniana en la bondad natural de toda persona, un poco ilusoria), algún día esa libertad sea posible!.
Cuidándonos de quienes aman a Dios pero no a su prójimo, y de quienes aman la patria, pero no a sus compatriotas… Para que aquel Magistral de la Catedral y provisor en la Diócesis de Vetusta, Fermín de Pas, deje de encarnarse en las jerarquías eclesiásticas (y políticas) del presente.

DdA, XXII/6612

1 comentario:

Anónimo dijo...

Suscribo cada palabra. Que buen texto. Enhorabuena. A por otros 100

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