miércoles, 28 de octubre de 2026

EL MAYOR ACTIVO DE SÁNCHEZ ES EL ODIO Y LOCURA CONTRA SÁNCHEZ

Voy a votar a Sánchez no por él, sino por lo que tiene enfrente, me decía el otro día un conocido y no es el primero al que se lo escucho. Los encuestadores lo escuchan a menudo estos días. El mayor activo de Sánchez es el odio y la locura contra Sánchez. Si de aquí al 29N la derecha comenzase a dar las buenas tardes en lugar de gritar que el gobierno nos fumiga, ganaría las elecciones de calle. El problema es que la derecha política ya no manda en su propia agenda. Las industrias del odio y el bulo necesitan gasolina diaria y van a conseguirla, aunque sea a costa de perpetuar a los mártires que sin querer fabrican. Los Lulas y los Sánchez deberían estar muy agradecidos.

OJO AL DATO: 7.129.000 personas lo vieron en algún momento, con una media de permanencia ante la pantalla de más de 4.000.000 de personas.

 Gerardo Tecé

Ganó Lula. El muerto político, el tipo al que las encuestas le negaban cualquier opción, gobernará hasta 2031. Ganó el responsable, según sus rivales, de los mayores desastres, escándalos de corrupción, inseguridad y crisis económica jamás conocidas en Brasil. Por si fuera poco, el hombre pertenecía, según las redes sociales de la ultraderecha, a varias bandas criminales. Cómo les cunde el tiempo a algunos. Hay más. Durante la campaña electoral arrojó una bandera de Brasil al suelo para después pisotearla en público. La prueba irrefutable es un vídeo descaradamente hecho por IA que sus detractores compartieron millones de veces. Sucedió lo que no podía suceder y ganó el monstruo de nueve dedos, como llamó Bolsonaro al sindicalista que perdió un dedo trabajando cuando tenía 17 años. El líder del Partido de los Trabajadores se ha impuesto a encuestas, bulos, empresarios, el algoritmo, la IA o futbolistas millonarios como Neymar. Hoy todo el mundo habla del ejército de 10 millones de seguidores digitales coordinados por el diputado André Janones, pero sería injusto quitarle el mérito a los millones de ultraderechistas capaces, con su odio, sus mentiras y sus excesos, de movilizar al votante de izquierdas.

¿Podría suceder en España?, se preguntan en estos momentos los gurús digitales de la izquierda nacional con la mirada clavada en sus recién inaugurados canales de whatsapp: mira, ha entrado otro, ya somos mil quinientos. No parece que la remontada, si llegase, tuviese que ver con torcerle el brazo al algoritmo, sino con el autocanibalismo de la derecha. Una derecha capaz de lograr lo más difícil en política, que es movilizar al electorado de izquierdas. Hay síntomas de que ya lo estarían logrando de nuevo. El pasado jueves, la visita de Pedro Sánchez a La Revuelta de TVE arrojó un dato de audiencias absolutamente anormal para un programa de televisión: 7.129.000 personas lo vieron en algún momento, con una media de permanencia ante la pantalla de más de 4.000.000 de personas. En la calle Génova se llevaron un sobresalto porque la cifra no era de programa sino de final de fútbol, lo que indica que hay partido. Y aún falta que llegue la campaña. Aunque lo parezca, oficialmente aún no ha empezado. En ella la derecha seguirá perdiendo votos. No es que Feijóo o Abascal sean torpes. Es que hablar de propuestas es un problemón cuando tus propuestas van dirigidas a beneficiar a la minoría, pero vota la mayoría. Si PPVOX logra 210 escaños, esto habría que cambiarlo. Lo de que vote la mayoría, se entiende. Eso o reducir las campañas al mínimo. Con una tarde va de sobra y ahorraríamos mucho dinero, dirán llegado el momento.

Que Pedro Sánchez tenga opciones en estos momentos de ser el líder más votado –que Feijoó no crea ya en que gobierne el más votado es la prueba evidente– no es mérito del PSOE, sino de una derecha empeñada en fabricar mártires en la otra orilla. Sánchez está a una visita de Milei gritando zurdos hijosdeputa, a un vídeo manipulado por Iker Jiménez, a una mentira de Feijóo o Abascal o una imputación de un familiar que sacó plaza en una biblioteca de Huesca en los años 80, de que tengamos a la derecha pidiendo la hora o, quizá, denunciando un pucherazo a lo Bolsonaro el 29N. Voy a votar a Sánchez no por él, sino por lo que tiene enfrente, me decía el otro día un conocido y no es el primero al que se lo escucho. Los encuestadores lo escuchan a menudo estos días. El mayor activo de Sánchez es el odio y la locura contra Sánchez. Si de aquí al 29N la derecha comenzase a dar las buenas tardes en lugar de gritar que el gobierno nos fumiga, ganaría las elecciones de calle. El problema es que la derecha política ya no manda en su propia agenda. Las industrias del odio y el bulo necesitan gasolina diaria y van a conseguirla, aunque sea a costa de perpetuar a los mártires que sin querer fabrican. Los Lulas y los Sánchez deberían estar muy agradecidos.

CTXT  DdA, XXII/6607

3 comentarios:

cineforumgijon dijo...

Indudablemente así es... Pero, una vez más, queda patente su habilidad para manejarlo con máxima pericia (con voz y con imagen) haciendo ver que hace algo, parecer que hace más y prometer que hará todo. Todo un ejercicio, como él mismo diría, del "Manual de Resistencia".

cineforumgijon dijo...

O, más bien, de resiliencia (en el sentido más arquitectónico y originario del término).

Anónimo dijo...

Haciendo ver que hace algo, parecer que hace más y prometer que hará todo... el programa político del PSOE

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