Países como Colombia o el nuestro saben -aunque deberían saberlo mejor en ambos casos- lo que una guerra civil representa en su historia contemporánea. Por eso, ahora que el nuevo presidente de aquella república no deja de incorporar referencias religiosas a su proyecto político, conviene que jesuitas como Francisco de Roux, expresidente de la Comisión de la Verdad derivada de los importantes acuerdos de paz suscritos entre el gobierno colombiano y las FARC-EP para investigar el conflicto armado, sean muy claros respecto a los planteamientos de seguridad y guerra. Lo fue Roux en la entrevista que acaba de publicar la revista Cambio, cuestionando los riesgos de mezclar religión, militarismo y poder político en una nación con muy serias secuelas por los decenios sufridos de violencia y polarización. No deja el nuevo presidente Abelardo de la Espriella de referirse a Dios, Cristo Rey y la Virgen de Fátima en sus discursos y comparecencias públicas, ni tampoco de apelar al reforzamiento armado como medio para enfrentar problemas de seguridad. "No use a Cristo para justificar la guerra", le ha dicho Francisco de Roux, consciente del riesgo que comporta utilizar el nombre de Dios o de Cristo como justificación para acciones de guerra, tal como se hizo en esta España nuestra durante la Guerra Civil por parte de quienes se sublevaron contra el gobierno republicano en 1936, imponiendo después una dictadura bendecida -como el propio conflicto- por la propia iglesia católica. Para Francisco de Roux, la fe no debería convertirse en un instrumento para legitimar el ejercicio del poder o la violencia, una preocupación que relacionó con la historia reciente de Colombia y con el proceso de construcción de la verdad y la memoria desarrollado por la Comisión de la Verdad. Recientemente leímos que Estados Unidos había anunciado la autorización de Colombia para realizar operativos militares em su territorio "para combatir el terrorismo", a los que se suma la presencia de militares israelíes con carácter de rescatistas con motivo del terremoto que sufrió el país (se rechazó la ayuda de México, sin embargo). El jesuita colombiano citó al Papa Francisco para argumentar sus razones a lo largo de la entrevista. Sería de agradecer que el actual Santo Padre que vive en Roma tuviera en cuenta las declaraciones Francisco de Roux para reforzarlas con su autoridad*.
*Otro que pide la ayuda de su dios es el ministro de Seguridad Nacional de Israel para asesinar entre 30 y 40 palestinos cada día en Gaza. Y nuestro mundo calla y otorga.
DdA, XXII/6439

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