En un acto de auténtico compromiso público que ha conmovido al mundo, Bally Bagayoko demostró con hechos el verdadero significado de representar al pueblo. Durante las masivas protestas estudiantiles en Francia, la máxima autoridad local en Saint-Denis no dudó en interponerse físicamente entre los contingentes antidisturbios y los jóvenes manifestantes al grito desesperado de "¡Deténganse!", evitando una arremetida violenta contra los estudiantes. Lejos de refugiarse en despachos burocráticos o justificar la represión estatal, Bagayoko asumió la primera línea como escudo humano, recibiendo el respaldo espontáneo y fraterno de los propios jóvenes, quienes formaron un cerco de protección a su alrededor. El gesto encarna un liderazgo con principios que no abandona a su comunidad ni criminaliza el descontento social, recordando a la clase política internacional que el deber primordial de un gobernante es velar por la vida y el futuro de su juventud. "Hoy, en el corazón de la manifestación, estuve donde un alcalde debe estar: al lado de nuestra juventud, para protegerla y calmar las tensiones. Y fueron esos jóvenes los que formaron un muro a mi alrededor. Espontáneamente. Fraternalmente. Gracias a ustedes. Espero que todos estén bien. Ustedes son el honor de Francia." Bally Bagayoko
DdA, XXII/6489

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