viernes, 14 de agosto de 2026

LAS VÍCTIMAS DE LAS "HORDAS ROJAS" Y SU PRIVILEGIO DE BANDO


Félix Población

Siempre es un buen momento para recordar las atenciones que la dictadura franquista tuvo para con sus víctimas durante la Guerra de España. Más que nada porque entonces, durante la dictadura, no valía argüir que aquello era "levantar heridas", tal como se viene haciendo desde que hace un cuarto de siglo, pasado otro cuatro de siglo desde la muerte del dictador, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) inició la exhumación de las víctimas republicanas asesinadas por los sublevadas y enterradas sin identidad en fosas y cuentas. Cofundador de esa asociación fue mi estimado Santiago Macías, que tiene nombre de trovador medieval gallego, autor de un excelente y documentado libro que recupera la historia del luchador antifranquista Manuel Girón, así como la memoria de la primera guerrilla creada en El Bierzo después de la guerra (El monte y la muerte). Santiago nos aporta hoy este documento, que data del 14 de mayo de 1940, un mes después de que se proclamara en España la Victoria de los sublevados, no la paz, pues la represión se prolongaría en el tiempo. La orden del ministro de Gobernación, aparecida en los Boletines Oficiales de cada provincia, dice literalmente: «...todo aquel que desease exhumar el cadáver de alguno de sus deudos asesinados por la horda marxista, para ser inhumado en el cementerio, podía solicitarlo dentro del plazo de seis meses, sin que tuviera que abonar derechos sanitarios de ninguna clase». Que noventa años después de iniciada aquella barbarie con la sublevación militar, todavía haya habido y siga habiendo quienes digan a los descendientes de las víctimas republicanas, por querer hacer lo propio, que esto es "levantar heridas" resulta indignante. Como dice Santiago, "la memoria del franquismo fue un privilegio de bando; la que hoy se reivindica no es revanchismo, sino una cuestión de humanidad básica. Es, sencillamente, pura empatía y derechos humanos elementales". Lo deplorable es que esta vindicación siga siendo al día de hoy una deuda de las más vergonzosas de la democracia coronada española.

DdA, XXII/6436

No hay comentarios:

Publicar un comentario