Félix Población
En efecto, debió de ser Vegafer, el fotógrafo en vespa del diario El Comercio, el que dejó plasmada para la posteridad en la que estamos esta peculiar instantánea que ejemplifica la expectación que levantó en la villa de Gijón la posibilidad de que una gigantesca ola estallara en su litoral. Nos lo cuenta con cierto detalle Gijón, un corazón abierto al mar, y la verdad es que para quienes vivimos aquel episodio en nuestra adolescencia, es de agradecer la información facilitada. El gentío que se aglomera en la escalera anexa a la llamada Casa de los Prácticos, lugar batido por las olas donde los haya al comienzo del dique de Liquerique, eligió el 27 de marzo de 1967 el sitio idóneo para asistir a La Olona durante la anunciada como marea del siglo. Los medios de comunicación lo anunciaron, sin que yo lo recuerde, y hubo ciudadanos que se lo tomaron tan en serio como para esperar pacientemente la ola mayor de sus vidas, en lugar de tomar las precauciones propias del caso. Fue tanta la expectación creada que hasta de fuera de Asturias llegaron curiosos en trenes y autobuses, con los periódicos y emisoras de radio cebando la singularidad del episodio con imágenes de temporales pasados. Al final, sin embargo, tal como se dice en la página citada, fue más la prudencia del mar que la de los espectadores. Todo quedó en un temporal que no pasó de inundar un poco El Muelle (puerto interior) y las habitaciones de la Casa de los Prácticos. Visto desde el presente y refrescada la memoria con la curiosa fotografía y la información correspondiente, es posible que lo que más lamentara -incluso hasta el enojo- aquel adolescente con ganas ya de ser periodista fuera la falsa expectación mediática creada, haciendo posible imágenes como esta del personal en las escaleras de Liquerique, en la que hasta podría haber estado el firmante.
DdA, XXII/6451

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