Ana Cardo
"Al vencedor le pertenecen los despojos (las riquezas, los beneficios), ¿no?”¿Han oído eso antes? (...) Es la manera antigua, ¿verdad?”, declaró ayer el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al referirse al secuestro del primer mandatario venezolano, Nicolás Maduro, a inicios del año, como “una guerra de 48 minutos, duró 48 minutos. Y pagamos el precio de esa guerra con lo que estamos tomando (de Venezuela) una y otra y otra vez”. "Ahora amo Venezuela, la amo, y lo estamos haciendo maravillosamente allí”, añadió Trump durante un discurso en un evento en Las Vegas. “Estamos importando mucho petróleo desde Venezuela y nos llevamos muy bien con ellos. De Venezuela salen billones y billones de barriles de petróleo, es uno de los lugares más ricos en petróleo del mundo”, declaró el magnate. Se cumple estos días el octogésimo primero aniversario de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Nunca en la historia de la humanidad se perpetró acción armada tan brutal e inhumana sobre la población civil. Entre 105 000 y 120 000 personas murieron y 130 000 resultaron heridas. Hasta la fecha, estos bombardeos constituyen los únicos ataques nucleares de la historia. Estos días, el presidente de la nación que cometió en agosto de 1945 aquella barbarie se honra de seguir en guerra y apropiarse de los recursos de los países cuya soberanía pisa mediante una guerra de 48 minutos.
DdA, XXII/6428

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