viernes, 3 de julio de 2026

SI LAS ENCUESTAS ACIERTAN, ESPAÑA ESTARÁ EN BREVE EN MANOS DE UN INCONSCIENTE


¿Cree Feijóo que Sánchez está modificando la ley electoral a su medida o cree que la ‘ley de nietos’ es una buena ley, tanto que él mismo la llevó en su programa electoral de 2023? ¿Cree Feijóo que Junts es un partido golpista y criminal, un partido serio con el que se puede hablar o dependiendo de si es lunes, miércoles o viernes? ¿Cree Alberto Núñez Feijóo que ser migrante te convierte automáticamente en sospechoso de delincuencia como alguna vez ha insinuado o, por el contrario y como asegura en sus reuniones con gallegos migrados, los migrantes son un ejemplo, héroes, si se toma dos vinos?

Gerardo Tecé

Hay un pacto sagrado en la política norteamericana que consiste en que los votantes tienen derecho a saber quién aspira a ser su presidente. Si van a confiar su destino en una persona, si le van a otorgar las llaves del poder del Estado, qué menos que conocer su pasado, a los miembros de su familia, cuál es su equipo favorito y cómo salió su última analítica. Todo. Cuando uno va a pisar el Despacho Oval, nada es secreto personal, todo es información nacional. En España, menos hipócritas, no nos importa tanto el nombre de la mascota del candidato como su pensamiento y sus propuestas. De Feijóo, favorito según las encuestas para convertirse en el próximo presidente de España –y parece que coincide con que él ya sí quiere–, nos habían dicho que era un tipo moderado. Un político serio y sólido en su discurso. Un buen gestor como presidente gallego. Lo de la moderación lo confirmé el día que le escuché decir en la radio, respondiendo a una pregunta, que el franquismo fue producto de un golpe de Estado antidemocrático. Es raro escuchar esta verdad dentro del PP por motivos obvios. Si hoy le preguntasen de nuevo, Feijóo no sólo negaría haber dicho lo que en su momento dijo, sino que juraría que está probado científicamente que la virgen de Covadonga ayudó a Franco a salvar España. De propina, recomendaría no ponerse crema solar porque vete tú a saber. ¿Qué le pasa al agua de Madrid?

Si Feijóo va a convertirse en presidente del gobierno porque así lo han decidido las teles, las radios, los periódicos y los jueces, está bien. Pero, aunque no seamos de Wisconsin, tenemos derecho a saber algo sobre el tipo que ayer presidió Correos y hoy desliza sospechas sobre Correos. No dónde vive, no cuánto cuesta su casa. No se trata de acosarlo como a un Pablo Iglesias cualquiera. Tampoco va la cosa de escrutar los ingresos de sus familiares o los de su pareja. Ni que se llamara Begoña. No es eso. Como ha explicado el propio candidato del PP esta semana, una línea roja que jamás debería traspasarse es la intimidad de los políticos de derechas y sus familias. Estoy de acuerdo, pero ese manto de privacidad al que tiene derecho la derecha, no debería ocultarnos al político. Puede que él no supiera que estaba pasando las vacaciones en el yate de un narcotraficante, pero la ciudadanía merece saber con quién pasaremos, parece, los próximos años. ¿Cree Feijóo que Sánchez está modificando la ley electoral a su medida o cree que la ‘ley de nietos’ es una buena ley, tanto que él mismo la llevó en su programa electoral de 2023? ¿Cree Feijóo que Junts es un partido golpista y criminal, un partido serio con el que se puede hablar o dependiendo de si es lunes, miércoles o viernes? ¿Cree Alberto Núñez Feijóo que ser migrante te convierte automáticamente en sospechoso de delincuencia como alguna vez ha insinuado o, por el contrario y como asegura en sus reuniones con gallegos migrados, los migrantes son un ejemplo, héroes, si se toma dos vinos?

Cada día que pasa, el sólido Alberto Núñez Feijóo amplía los márgenes de lo posible. Ni con Palestina ni con Israel. Ni cambio climático ni tampoco lo contrario: igualdad. ¿Existirá la violencia machista y el odio contra las personas trans cuando gobierne Feijóo o dependerá de la ecuación política? Y la tierra, ¿será plana o según el prisma con el que se mire y lo que diga la última encuesta?

Conocemos a Ayuso, conocemos a Sánchez, a Abascal, a Rufián y a la de Coalición Canaria, si me apuran. Los conocemos porque la política va de ser reconocible representando posiciones. Y para representarlas resulta que hay que tenerlas. ¿Cuáles son las posiciones del señor Feijóo? El modo en que llegó hace cuatro años a la política nacional parece continuar siendo lo más parecido a una posición firme de Feijóo. La foto más fiable que tenemos. Llegó mirando hacia otro lado en la guerra entre quienes denunciaban chanchullos familiares y quienes los protagonizaban. Ganaron los chanchullos y al gallego le encargaron presidir esa victoria sangrienta. Con los cadáveres aún calientes, lo vimos encabezando una mani bajo el título “mafia o democracia”. ¿Ganó la ultraderecha interna en el PP y pusieron al moderado del PP? 

Si Ayuso o Atresmedia dicen blanco, blanco será. Si Abascal dice negro, pues negro. Negro delincuente, se entiende. Hace un tiempo Feijóo aseguraba que no era presidente porque él no quería. No eres tú, soy yo, le dijo el del PP a las mismísimas matemáticas que no sabían cómo aguantarse la risa floja. Si hoy las cuentas salieran, Feijóo hablaría de prioridad nacional o hablaría catalán, depende. Lo que haga falta. En esas estamos. “Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, dirigirá tu vida y lo llamarás destino”, decía Carl Jung. Si las encuestas aciertan, el destino de España estará en breve en manos de un inconsciente.

CTXT  DdA, XXII/6396

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