Félix Población
Tanto la derecha como la extrema derecha española, ante un problema de grave calado internacional como el que ha supuesto la entrada ilegal y organizada en Ceuta y Melilla de miles de marroquíes, han reaccionado como acostumbran desde hace años: haciendo politiquería partidista y culpando al presidente del Gobierno de un hecho del que, como ocurrió también hace cinco años cuando se ofreció asistencia médica en nuestro país al presidente de la República Árabe Saharui Democrática, sólo cabe responsabilizar al gobierno marroquí. No es, lógicamente, la postura que debería primar en una oposición política seria que defienda ante todo los intereses de España ante el conflicto que nuevamente se plantea con el reino de Marruecos. Tal conflicto bien podría estar originado por la sumisión del vecino país a la política exterior de la Casa Blanca y al expansionismo sionista, con los que el presidente español ha manifestado reiteradamente su discrepancia. No parece aventurado pensar que con este acceso masivo y programado marroquíes a territorio español, transportados en camiones hasta la frontera de Ceuta con la colaboración permisiva de la policía marroquí, Trump y Netanyahu se hayan unido con la colaboración del rey sátrapa marroquí al intento de desestabilizar al gobierno de Pedro Sánchez*, visto que la oposición por sí sola es incapaz de hacerlo con la política nacional. Aquí tendríamos por lo tanto la razón de por qué Feijóo y Abascal a dúo, y casi al dictado de una tercera voz, culpen a Sánchez, en lugar de mantener la dignidad que les correspondería defendiendo ante todo al gobierno de su país de este inadmisible episodio revestido de estratégica presión migratoria contra España y la Unión Europea por parte de un Estado extranjero con pretensiones de ocupar Ceuta y Melilla. Tan patriotas son que culpan a su gobierno democrática de lo que organiza una dictadura. Ahora le toca a Pedro Sánchez dirimir con Rabat que la diplomacia de vecindad no puede resolverse en sometimiento. No debería volver a ocurrir lo que ahora se ha repetido y ha costado casi veinte muertos.
*La dictadura marroquí al servicio de EEUU e Israel chantajea un verano más a España y Europa convirtiendo a su propia gente en carne de cañón arrojadiza. Algo que en lugar de ser objeto de politiqueo partidista debería ser objeto de un pacto de Estado transversal. Gabriel Rufián
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DdA, XXII/6423


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