sábado, 4 de julio de 2026

AMNISTÍA INTERNACIONAL Y VENEZUELA

Lazarillo

Don Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional, acaba de enviar una carta a los socios y socias de esta organización no gubernamental, cuyo contenido no me resisto a transcribir por tener relación con los dos graves seísmos ocurridos en determinadas regiones de Venezuela, y que por las trágicas consecuencia de los mismos debería merecer otras consideraciones distintas a las expuestas por el director de la oficina de Amnistía Internacional en Venezuela, que más parecen propias una organización política contraria al gobierno de Venezuela que de una organización humanitaria como dice ser la mencionada. Ponerse de lado de aquellos que olvidan el bloqueo y las medidas coercitivas impuestas a aquella república desde los tiempos de Obama y pedir respeto a los derechos humanos a su presidenta encargada es de un cinismo difícilmente superable, impropio de una organización con independencia de criterio para su ejecutoria. Desconozco si AI escribió alguna carta a sus socios respecto al ataque armado sufrido por Caracas el pasado mes de enero por parte de Estados Unidos, que acabó con el secuestro (no lo llamen extracción, que esta es una práctica odontológica) del presidente Maduro y su esposa, en el que perdieron su derecho humano a vivir varios centenares de ciudadanos venezolanos. Dice la carta:



Hoy te escribo súper preocupado tras los terremotos que han devastado Venezuela. Nuestro compañero, Marcos Gómez, el director de la oficina de Amnistía Internacional Venezuela, nos dice:

"Los dos terremotos que sacudieron al país el miércoles pasado han dejado una devastación sin precedentes. Se estima que miles de personas están desaparecidas, y los primeros reportes de organismos internacionales, no son alentadores. La destrucción de infraestructura (viviendas, hospitales, escuelas) ha sido masiva, especialmente en La Guaira, hoy considerada la zona cero. Todo esto ocurre en un país ya profundamente golpeado por una emergencia humanitaria compleja que lleva años, resultado del desmantelamiento del aparato estatal, del sistema de protección social y de violaciones sistemáticas de los derechos económicos y sociales por parte del régimen. A esto se suma un patrón sostenido de represión que ha debilitado gravemente al tejido de la sociedad civil humanitaria, expulsando organizaciones, cancelando registros y cooptando capacidades.
Pero también sabemos que nuestro rol, dentro del ecosistema de derechos humanos, es otro y es crítico: monitorear la respuesta estatal, exigir que los derechos humanos estén en el centro, alertar frente a cualquier forma de discriminación, y garantizar que la ayuda se distribuya conforme a estándares internacionales. Y, sobre todo, estar vigilantes para que el aparato de represión, que sigue intacto, no se reactive para silenciar, castigar o controlar a quienes informan, denuncian o ayudan. Gracias por estar con Venezuela en este momento tan crítico."

Por eso, desde Amnistía Internacional exigimos que las autoridades venezolanas brinden, además de ayuda a las personas afectadas, información, protección y transparencia.

Y por eso también te animo a firmar nuestra petición a Delcy Rodríguez para pedir que la respuesta a esta emergencia respete los derechos humanos.

DdA, XXII/6397

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