Félix Población
¿Qué es lo que ha pretendido el oligarca estadounidense Elon Musk, cuyo patrimonio ronda los 788.000 millones de dólares, tratando de hacernos creer que la atroz masacre con la que el gobierno de su país y de Israel iniciaron un nuevo capítulo de barbarie en Irán, fue un bulo? ¿Acaso se cree Musk que el mundo empieza a ser tan suyo como para permitirse difundir este tipo de patrañas con la intención de que se crean y le puedan a la verdad de los hechos? El brutal ataque asesinó el sábado pasado, día laborable en Irán, a 180 alumnas de entre 7 y 12 años, pero la herramienta de X y no pocos de sus habituales usuarios negaron que el ataque de EEUU e Israel fuera real, entre ellos encontramos los nombres de Esperanza Aguirre, Pilar Rahola o Hermann Tertsch, según hemos leído hoy en CTXT. ¿Se habrán atrevido los mencionados a ver ayer los funerales multitudinarios por las víctimas en la ciudad de Minab, esos casi dos centenares de fosas cavadas en la tierra y arropadas por el luto y el llanto de las madres, o seguirán creyendo que tanto dolor y muerte es sólo fruto de la IA? ¿No deberían estas personas, si les queda un mínimo de vergüenza, apresurarse a pedir perdón por haberse creído las patrañas del oligarca? ¿Vamos a seguir teniendo en cuenta, sin más problema, sus criterios a la hora de opinar en estudios de radio, periódicos y platós de televisión? Como homenaje a las víctimas y a sus madres, ya sea en Irán, en Palestina o allá donde la sangre niña grite, volvemos a publicar el poema escrito por nuestro admirado Vicente Aleixandre en 1937 durante el bombardeo de Madrid por la aviación alemana: Oda a los niños de Madrid muertos por la metralla. Nuestra gratitud, otra vez, a la poesía y a los poetas por ser una voz universal.
como bultos o espanto entre la niebla.
Las casas contraídas,
las casas rotas, salpicadas de sangre:
las habitaciones donde un grito quedó temblando,
donde la nada estalló de repente,
polvo lívido de paredes flotantes,
asoman su fantasma pasado por la muerte.
Son las oscuras casas donde murieron niños.
Miradlas. Como gajos
se abrieron en la noche bajo la luz terrible.
Niños dormían, blancos en su oscuro.
Niños nacidos con rumor a vida.
Niños o blandos cuerpos ofrecidos
que, callados los vientos, descansaban.
Las mujeres corrieron.
Por las ventanas salpicó la sangre.
¿Quién vio, quién vio un bracito
salir roto en la noche
con la luz de sangre o estrella apuñalada?
¿Quién vio la sangre niña
en mil gotas gritando:
¡crimen, crimen!,
alzada hasta los cielos
como un puñito inmenso, clamoroso?
Rostros pequeños, las mejillas, los pechos,
El inocente vientre que respira:
La metralla los busca,
la metralla, la súbita serpiente,
muerte estrellada para su martirio.
Ríos de niños muertos van buscando
un destino final, un mundo alto.
Bajo la luz de la luna se vieron
las hediondas aves de la muerte:
aviones, motores, buitres oscuros cuyo plumaje encierra
la destrucción de la carne que late,
la horrible muerte a pedazos que palpitan
y esta voz de las víctimas,
rota por las gargantas, que irrumpe en la ciudad como un gemido.
Todos la oímos.
Los niños han gritado.
Su voz está sonando.
¿No oís? Suena en lo oscuro.
Suena en la luz. Suena en las calles.
Todas las casas gritan.
Pasáis, y de esa ventana rota sale un grito de muerte.
Seguís. De ese hueco sin puerta
sale una sangre y grita.
Las ventanas, las puertas, las torres, los tejados
gritan, gritan. Son niños que murieron.
Por la ciudad gritando,
un río pasa: un río clamoroso de dolor que no acaba.
No lo miréis: sentidlo.
Pequeños corazones, pechos difuntos, caritas destrozadas.
No los miréis: oídlos.
Por la ciudad un río de dolor grita y convoca.
Sube y sube y nos llama.
La ciudad anegada se alza por los tejados y alza un brazo terrible.
Un solo brazo. Mutilación heroica de la ciudad o su pecho.
Un puño clamoroso, rojo de sangre libre,
que la ciudad esgrime, iracunda y dispara.
DdA, XXII/6278

2 comentarios:
Decía Theodor W. Adorno aquello de que "escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie", pero en realidad, ante la barbarie imperialista (y las interesadas cortinas de humo de los amos del mundo) sólo la poesía nos puede traer algo de consuelo y luz con sus sentidos abiertos y transtemporales.
Es lo que se siente al leer el poema que incluyo.
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