jueves, 19 de marzo de 2026

"LA BALA", PARA VER SI PODEMOS MEJORAR LO QUE NOS QUEDE COMO PAÍS

 

Carlos Iglesias: ‘Tenemos que pasar página una vez que la hayamos leído, que es justamente lo que dice la película’

Aunque de esta película se hable mucho menos que de la de Santiago Segura, es de celebrar que Nueva Revolución haya entrevistado a Carlos Iglesias, actor, guionista y director de "La bala",  un thriller en clave de memoria que no dejará a ningún espectador indiferente. Narra la historia de un sacerdote que cumple la promesa hecha a su madre de recuperar el cadáver de su tía, enfermera fallecida en la URSS durante la Segunda Guerra Mundial. Las averiguaciones sobre la causa de la muerte acaecida 80 años antes le revelarán hechos del pasado absolutamente insospechados, que harán tambalear tanto sus creencias como las ideas que tenía sobre su origen familiar. Se trata de ver si somos capaces de reconocernos en esos antepasados que hicieron lo que hicieron. Y ver si podemos mejorar lo que nos quede como país, dice Iglesias.

 Sol Gómez Arteaga 

Carlos Iglesias Serrano (Madrid, 1955) no necesita presentación. Es una de las caras más conocidas de la televisión y el cine en España. Formado en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) es actor, director de cine y guionista. Entre multitud de trabajos en TV, cine y teatro, se dio a conocer en “Esta noche cruzamos el Mississippi” (Telecinco, 1995-1997). Interpretó el papel de Benito Lopera en la serie “Manos a la obra” (Antena3, 1998-2001), y en la secuela o continuación “Manolo y Benito Corporeision” (2006-2007). Es director y protagonista de la película “Un franco, 14 pesetas” (2006), relato autobiográfico sobre un grupo de españoles que emigran a Suiza, interpretación que le valió la nominación al premio Goya como mejor actor novel. Otros trabajos destacados incluyen “Ispansi” (¡Españoles!) (2011), que narra el envío de miles de niños a la Unión Soviética al comienzo de la Guerra Civil española y “2 francos, 40 pesetas” (2014).

¿Es ‘La Bala’ una película necesaria? ¿Por qué hay que seguir hablando de Memoria histórica en el año 2026?

Bueno, digamos que aporta su grano de arena para entender un poco el conflicto de derechas e izquierdas con respecto a la memoria histórica y a los enterrados en cunetas. Yo creo que, obviamente, no es imprescindible. Ninguna película lo es, pero todas las que tratan este tema con un distanciamiento y con poca pasión, pero con mucho espíritu reconciliador, son positivas. Ayudan a entender.

¿Qué aporta de diferente ‘La Bala’ a las historias ya contadas sobre la Guerra Civil?

Es una visión desde el presente sobre un hecho que ocurrió en la Segunda Guerra Mundial en la que también estuvimos implicados con la participación en la División Azul. Es un thriller, con lo cual no solo aporta memoria democrática, sino que además crea un interés, un “suspens” como se decía antes, en tanto película policíaca, de investigación. Y, sobre todo, está contada desde una ideología opuesta a la del autor. Esto yo creo que es muy higiénico, porque siempre que se escribe un guion escribes desde tu lado. Aquí el esfuerzo mayor ha sido ponerse en el lugar del otro.

Cada personaje del thriller presenta contradicciones y tensiones internas que consiguen mantener a los espectadores en vilo los noventa y seis minutos que dura la película. ¿Qué supuso para ti escribir ese impresionante guion, meterte en la piel del protagonista principal, Julián, un cura obsesionado con la búsqueda de una verdad familiar para él desconocida, y dirigir la película con un elenco de personajes de la talla de Silvia Marsó, Carlos Hipólito, Miguel Rellán, Eloísa Vargas, Manuel Morán o Paula Iglesias, entre otros?

Me preguntas qué supuso para mí meterme en la piel de un sacerdote de derechas. La verdad es que no fue difícil, porque yo creo que todos tenemos amigos de derechas o yo, por lo menos, los tengo. Somos muy buenos compañeros y muy buenos amigos para todo, exceptuando justamente para hablar de política. Ahí mejor nos callamos o cambiamos de tema porque demostramos unas pasiones y unos intereses propios que chocan, obviamente, con los del otro, y que evitamos porque queremos seguir manteniéndonos como amigos. En este caso mucho más, porque esa ideología la vas a hacer pública para todos los espectadores que vayan a ver la película. Hay que ponerse en el lugar de Silvia Marsó, en el lugar del sacerdote. También en el lugar de la hermana del sacerdote, que es el personaje más completo, más complicado, más difícil, que tiene unas contradicciones tremendas y las tiene, además, desde hace mucho. Es un placer escribir y es un placer hacerlo en absoluta libertad. A veces yo tenía miedo de estar poniéndome demasiado en un lado o en otro porque hay que mantener un equilibrio para que el guionista no tome partido, para que el partido lo tome realmente el espectador. En los guiones se puede sugerir, pero nunca darlo “masticadito”, pues si lo damos “masticadito” el espectador ya no tiene nada que aportar y eso no es bueno.

En ‘La Bala’ intercalas dos planos temporales distintos: Uno trascurre durante la Segunda Guerra Mundial, otro en el año 2019. ¿Te has inspirado en hechos reales para contar esta historia?

Sí, me he inspirado en dos hechos reales. Uno el que salta a primera vista, que es el de los hermanos Garrido. Los conocí cuando hice una película que se llamaba “Ispansi” sobre los niños de la guerra. En ese momento la embajada rusa nos hizo un ágape en un acto muy bonito. Y allí se presentaron estos dos señores. Al preguntarles qué hacían en la embajada rusa me dijeron que ellos habían traído los cuerpos de cantidades de expedicionarios españoles, porque el primero que buscaron fue el de su tío que tenía una bala alojada justamente en la cadera. Todo eso de la bala, cómo se averigua la distancia a la que fue disparada, es lo que inspira una parte de la película.

La otra la inspira una historia que yo quería contar desde hace mucho tiempo, que es la historia de los enterrados en cunetas en nuestro país, los que están en fosas comunes que todavía no se han podido recuperar. Al encontrar a estos dos hermanos, de pronto me topé con unos aliados que no había buscado porque no sabía que existían. Pero de alguna forma me facilitaba muchísimo el trabajo porque ya podía poner dos ideologías enfrentadas pero una misma humanidad. Por eso la película ha conseguido llegar a tantísima gente de ideologías distintas, porque si estás de acuerdo con una forma de actuar no puedes estar en contra de la otra ni muchísimo menos. Sería absurdo.

En esta ocasión tratas un tema controvertido y complejo como es el tema de la Memoria Histórica, ¿qué buscas con esta apuesta?

Un poco lo que he buscado ya en mis anteriores películas, que es contar una parte de nuestra historia. Tocar un tema peliagudo que al menos un sector de nuestra sociedad quiere olvidar o que no salga a la luz. Pero yo creo que las heridas se curan oxigenándolas, sacándolas, hablando de ellas. Esto es absolutamente imprescindible. Tardé cuatro años en poder conseguir hacer “Un franco, 14 pesetas” porque no encontraba un productor que entendiese que había que hablar de cuando nosotros fuimos emigrantes. En el momento que hice la película ya no lo éramos y todos me decían: “¿Pero qué necesidad hay de contar eso tan feo de que nosotros fuimos inmigrantes?” “¿Feo por qué?” “Porque es feo”. Yo creo que un poco va en esa línea. O hablar de los niños de la guerra que mandó la República a la Unión Soviética, algo que muy poca gente conocía cuando hice “Ispansi”, sobre todo gente joven, gente de mi edad encontré muy poca, pero gente más joven que yo, precisamente, no encontré a nadie. En esa línea estamos, en hablar de los enterrados en cunetas y de aquellos que nos trajimos de la Unión Soviética, aunque toque las pelotas a mucha gente. En definitiva, ver si somos capaces de reconocernos en esos antepasados que hicieron lo que hicieron. Y ver si podemos mejorar lo que nos quede como país.

¿Qué ha sido hasta ahora lo más gratificante para ti de este thriller? ¿Con qué aprendizajes y aportaciones te quedas?

Lo más gratificante hasta el presente ha sido justamente que funcione la fórmula que había ideado para poder llegar a unos y a otros, y que a la salida del cine se hable justamente de este tema. Y eso sí está ocurriendo a día de hoy. Estoy absolutamente seguro de que ocurre porque ya son muchos los pases y los coloquios que he mantenido con el público después de la película. En algunos casos, ha corrido la voz entre personas de derechas de que la película cuenta también cosas de ellos, y lo cuenta con mucha humanidad y con mucho tacto.

El martes pasado, sin ir más lejos, ocurrió algo muy bonito, el enfrentamiento de un hombre de derechas y de mucha gente de izquierdas que llenaba el cine, pero fue un enfrentamiento acogedor, necesario, donde cada uno expuso sus razones opuestas a las del otro. Todos reconocieron que la película era una auténtica maravilla y que funcionaba muy bien para hacer justamente lo contrario, podernos dar un abrazo por fin de una vez por todas, porque han pasado ya muchos años y tenemos que pasar página una vez que la hayamos leído, que es justamente lo que dice la película.

A través de la trayectoria por distintos cines de España en los que se ha proyectado la película desde su estreno en noviembre de 2025, ¿crees que hay interés por parte de la población más joven en conocer uno de los episodios más traumáticos de la historia más reciente de nuestro país?

Ocurre que la película se ha proyectado en unos horarios en que los jóvenes o están estudiando o están trabajando. La gente que más acude a los museos, a las exposiciones, a los conciertos, al teatro o al cine es gente mayor que tiene el tiempo para hacerlo, sobre todo si pones unos horarios complicados para el resto del público. En aquellos casos en que he visto gente joven y me he acercado a ella, la verdad es que es que ha sido muy receptiva. A lo mejor, obviamente, no eran jóvenes de quince años, hablo de gente de veinticinco, de treinta años. Algunos ya estaban enterados y habían acudido al cine precisamente porque sabían de qué iba; a otros les sorprendió la película porque no se la esperaban en absoluto y, sin embargo, a partir de entonces han tenido interés de seguir investigando sobre sus raíces. Y hubo quienes me contaban historias que les habían transmitido sus antepasados y que estaban directamente relacionadas con la película. Me gustaría llegar más lejos, a las universidades, a colegios si fuera posible, no para proyectarla entre el público infantil, pero sí entre los jóvenes que ya pueden pensar y razonar las cosas. Para ello necesitaría algún apoyo que por ahora no he tenido.

¿Qué les dirías a los potenciales espectadores que aun no han tenido la oportunidad de ver la película?

Les diría, obviamente, que la vean. Sé que es complicado ver mi película porque en este momento solo estamos los martes a las seis en el cine Ideal de Madrid. He hecho una gira, sobre todo, por gran parte del norte de España, pero no he llegado a Barcelona, no he llegado a Sevilla, no he llegado a Valencia. En fin, me faltan cantidad de ciudades. No sé si algún día lo conseguiré. Por ahora estoy muy orgulloso del eco que ha tenido la película porque no tenemos nada de publicidad o funcionamos solo con el boca a boca, con lo poco que yo puedo subir a las redes sociales y no sé el seguimiento que pueda tener eso. Pero se está llenando todos los martes a las seis de la tarde el cine Ideal de Madrid. Los que estén cerca, los que puedan acercarse, pues sería maravilloso tenerles y que me digan de dónde vienen. Me he encontrado gente que ha venido de Salamanca, de Valladolid, de Murcia, de Toledo. Yo sé que es un esfuerzo extra. Pero así son las cosas. No soy Santiago Segura y, por desgracia, no tengo el éxito que él tiene.

No eres Santiago Segura pero estoy convencida de que haces mejor cine que él. Desgraciadamente el talento a veces no va aparejado a la audiencia. Te agradezco la entrevista y te deseo que ‘La Bala’ siga impactando conciencias.

NUEVA REVOLUCIÓN  DdA, XXII/6292

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