Félix Población
Nos debe sorprender, y de hecho nos sorprende incluso mucho, que la primera dama de los Estados Unidos, esa mujer silenciosa de bella estampa que acompaña a Donald Trump y a veces rehúye sus besos o su mano de modo ostensible, haya hecho unas declaraciones que por su carácter podrían disentir de las que perpetra su esposo.
Las hizo a la cadena de televisión más conservadora del país y, por lo tanto, la más afín a Donald Trump: “Necesitamos unirnos. Hago una llamada a la unidad”, dijo Melania Trump durante el programa “Fox & Friends”. “Sé que mi esposo, el presidente, tuvo ayer una excelente conversación con el gobernador y el alcalde, y que están trabajando juntos para que todo transcurra de manera pacífica y sin disturbios”, añadió, para subrayar su posición en contra de la violencia: "Si van a protestar, por favor, háganlo de manera pacífica", dijo, cuando hasta el día de hoy la única violencia registrada es la ejercida por la persecución y acoso de los agentes encapuchados del ICE a los migrantes y la muerte de un enfermero profesionalmente ejemplar y una pacífica madre y poeta de Minneapolis, asesinados a quemarropa por esos agentes. También podemos añadir el reciente intento de agresión de una congresista demócrata.
Nos falta saber el contexto de esas declaraciones, si las hace Melania libre de tutela marital o por encargo de su esposo, al que las deportaciones de niños y el asesinato de solidarios ciudadanos lo están situando al borde de su acabose. Sus predecesores lo ponen a caldo, como nunca se puso a un presidente en ejercicio. También los principales medios de comunicación están siendo especialmente críticos y desde los estamentos artísticos e intelectuales no dejan de prodigarse las más gruesas descalificaciones*.
Se le está poniendo muy difícil a Donald Trump la continuidad en la Casa Blanca antes de las elecciones de medio mandato, y que el presidente anuncie a los republicanos "cosas malas" si las pierde -ante las críticas que está recibiendo en su propio partido-, podría ser un indicio más de que lo tiene cada vez más crudo.
Una derrota sería la victoria de la mirada de Alex Pretti y Renee Good, esa que ha calado en el corazón de millones de estadounidenses a través de los vídeos. No sé si en el de Melania, porque la violencia de la que habla es la que acabó con la vida de esos dos conciudadanos.
*PHILIP GLASS CANCELA ESTRENO DE SU SINFONÍA EN EL KENNEDY CENTER TRAS INTERVENCIÓN DE TRUMP
Uno más. “El compositor Philip Glass retiró del Kennedy Center el estreno de su nueva sinfonía, por considerar que los valores morales de ese centro cultural, dictados por Donald Trump, están en conflicto directo con el espíritu de esa partitura, subtitulada Abraham Lincoln. Los directivos se quejaron de haber recibido la carta del artista con esa decisión al mismo tiempo que la prensa mundial se enteró porque Glass publicó la mañana de este martes el contenido de ese texto en redes sociales.
Philip Glass, quien cumplirá este sábado 90 años, es con Arvo Part el más importante sinfonista vivo. Los temas de sus monumentales sinfonías incluyen siempre el tema social. Su Séptima Sinfonía, por ejemplo, subtitulada Sinfonía Tolteca, recoge los valores espirituales, sociales y culturales del pueblo wixárika.
Sus óperas son aún más directas en sus intenciones sociales. Una de ellas, titulada Appomattox, versa sobre la guerra civil estadunidense. Otra, creada junto a Bob Wilson, lo dice todo, desde la tipografía que usó en el título: the CIVIL warS.
La Sinfonía Abraham Lincoln de Philip Glass fue escrita por encargo precisamente del Kennedy Center y de la Orquesta Sinfónica Nacional de Estados Unidos. El estreno estaba previsto para el 12 junio, como acto central por el 250 aniversario de la Declaración de Independencia.
Ayer, Philip Glass proclamó: “después de una cuidadosa reflexión, he decidido retirar mi Sinfonía 15, Lincoln, del Centro John F. Kennedy para las Artes Escénica”. Esta partitura, agregó su autor, es un retrato de Abraham Lincoln “y los valores del Kennedy Center hoy en día están en conflicto directo con el mensaje de la Sinfonía. Por lo tanto, me siento obligado a retirar este estreno de la Sinfonía del Kennedy Center bajo su actual administración”.
La decisión de Philip Glass se convierte en la acción más potente realizada hasta el momento desde que Donald Trump arremetió contra el Kennedy Center y le cambió el nombre a Trump-Kennedy Center. Dijo que su intención es “eliminar la programación de autores woke”.
Ya antes la soprano Renée Fleming, una eminencia, había cancelado sus presentaciones al igual que Bela Fleck, mandolinista que tenía programadas presentaciones con la Sinfónica Nacional, cada vez más en declive, puesto que la sala principal donde ofrece sus conciertos luce casi vacía durante sus presentaciones.
Otro golpe contundente lo propinó hace unas semanas la compañía de danza más importante de Estados Unidos: la Compañía de Danza Martha Graham, que retiró del calendario sus presentaciones que realizaría en abril.
DdA, XXII/6244
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