viernes, 6 de noviembre de 2026

TRES MILLONES DE ELECTORES TIENEN LA ÚLTIMA PALABRA

 


Félix Población

Ayer, coincidiendo con la prevista jubilación de Wyoming como presentador de El Intermedio en La Sexta a lo largo de veinte años, se estrenó La Séptima, el nuevo canal de televisión con membrete de progresista y que, por lo tanto, competirá sobre todo con La Sexta. La Séptima de José Miguel Contreras, el que fuera consejero delegado y promotor de programas del canal de Atresmedia, inició su trayectoria con mejores expectativas que las esperadas. En su primer día logró un 2.8 por ciento de cuota de pantalla, por encima de la todos los canales temáticos y a sólo dos décimas de La 2 entre los generalistas. También fueron excelentes los resultados logrados por los programas presentados por Verónica Sanz, Sarah Santaolalla y Javier Ruíz, en este caso con La última hora, que va de actualidad en horario nocturno y que, por su formato y tertulianos, no aporta novedad alguna a los programas al uso y abuso en todos los canales. Ha sido en La última hora, sin embargo, donde se nos ofreció con su primera emisión el resultado de una encuesta a tener en cuenta que da por vencedor al Partido Socialista en las próximas elecciones, pero sitúa a Vox con 62 escaños, los suficientes para formar gobierno con el Partido Popular. Este número, según una encuesta interna del propio partido de extrema derecha, se situaría nada menos que en 71 escaños, con un empate técnico entre el Partido Popular y el PSOE. Javier Ruiz expuso ayer en su programa que se cifra en tres millones los electores de izquierda que aún no han concretado su voto. Llama la atención que en la encuesta de La Séptima no aparezca Podemos y al llamado Frente Amplio se le den 13 escaños, no se si excluyendo o incluyendo a los del partido morado. Parece claro, antes del inicio de la campaña electoral, que la movilización del voto de izquierdas será decisiva para contrarrestar el notable vuelco del voto de la derecha a la extrema derecha. Tres millones de personas van a tener la última palabra para que en España no ocurra lo que ha pasado recientemente en Paraguay, cuyo modelo de pensiones es el de Milei y el que también afanan nuestras derechas extremas. Al amigo de Abascal le ha costado allí la presidencia*.

*¿Qué ha podido pasar para que el Presidente ULTRADERECHISTA de Paraguay haya tenido que dimitir?:* Nada, que ha quebrado un banco. Un banco digital (sin oficinas) creado en 2023 del que hasta hace poco él mismo era accionista. Un banco del que el actual Presidente del Banco Central de Paraguay (que lo ha tenido que intervenir) había sido Presidente antes de ser nombrado en el puesto por el propio Presidente. *Un banco en el que el Estado tenía depositado fondos propios y de las pensiones de los trabajadores y trabajadoras de Paraguay*. Por cierto, Santiago Peña forma parte de la liga ultraderechista de Trump, Milei y Santiago Abascal. Un sistema mixto de pensiones, dicen. Mixto porque hay unos pocos que ganan y todo un país de trabajadores y trabajadoras que ven cómo les roban su dinero. BONI ORTIZ

DdA, XXII/6616

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Una encuesta malintencionada, como detalle, si a ERC le dan 11 escaños 2 serían de Podemos, otro más por Alicante, medio en Canarias y otro por Madrid pero Podemos no aparece. Mal empezamos.

Félix Población dijo...

Sí.

cineforumgijon dijo...

En realidad, bastantes más, porque las encuestas para medios privados tienen, aparte de la "cocina" que se les aplique o no, grandes problemas metodológicos (desde muestras de población demasiado reducidas -porque los presupuestos no dan para más- hasta segmentaciones de dudosa pertinencia en función de quién las encarga -es un poco como los "informes independientes", siempre van a estar orientados en sus conclusiones en función de los intereses de quién los pague-) hasta el manejo de los márgenes de error que, más allá de lo que indique formalmente el instrumento estadístico, son materialmente mucho más amplios... A las encuestas del CIS, las de muestra más amplia y mejor estructurada, mucha gente de derechas no contesta por motivos ideológicos (o dicen tonterías y falsedades) y a las de medios privados no contesta mucha gente de izquierdas (o lo hacen de ese modo falaz)... Por eso, en general, las encuestas se equivocan tanto en España (y, al final, las del CIS suelen ser las más cercanas a los resultados en las urnas)... No siquiera la confesión sincera de "voto decidido" es una garantía total en un porcentaje relevante pues, en el panorama político actual, 23 días es casi una eternidad en la que, campaña por el medio, pueden pasar muchas cosas. En realidad, aquí y ahora, las encuestas son un elemento más de la campaña que pueden usarse en distintos sentidos: favorecer encuestas muy favorables para crear la sensación de derrota inevitable en el contrario y desanimar la participación de sus partidarios, favorecer las encuestas algo desfavorables para promover la participación masiva de los propios, favorecer encuestas muy igualadas para buscar una participación general masiva (que, de paso, legitime el sistema)... En cualquier caso, pensar en términos de votos en las urnas a partir de encuestas, bein lo sabemos, es sólo eso: contribución a la campaña.

Anónimo dijo...

Este país tiene que estar en las semanas que viene en estado de alerta, pero no lo veo yo muy dispuesto ni mucho menos consciente.

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