Sabemos que Feijóo privatizará las pensiones; no se resigna a dejar en el sector público más de doscientos mil millones anuales; lo justifica con un supuesto agujero que los datos desmienten. Que le aconsejen no hablar del tema hasta pasadas las elecciones, da idea de la gravedad de la trama.
Armando Nosti
Sabemos que Feijóo privatizará las pensiones; no se resigna a dejar en el sector público más de doscientos mil millones anuales; lo justifica con un supuesto agujero que los datos desmienten. Que le aconsejen no hablar del tema hasta pasadas las elecciones, da idea de la gravedad de la trama.
Sabemos que congelar el SMI es su objetivo; dice que aumentar el salario mínimo sería contraproducente por los saltos en el IRPF y que el 30% enriquecería al gobierno. El SMI está exento de IRPF, en un impuesto directo no hay saltos y lo recaudado no es “para el gobierno”.
Sabemos que quiere dejar el SMI en manos de la patronal y las bajas laborales en las de las mutualidades.
Sabemos que anuncia sacrificios; curioso cuando la economía española es motor de la UE, el FMI corrigió al alza nuestro crecimiento y la deuda pública está por debajo del PIB. Sabemos que el problema no es la creación de riqueza sino el reparto de esa riqueza. Los beneficios de bancos y grandes empresas baten records cada año. Sabemos que mientras un trabajador apenas mantiene el poder adquisitivo, un ejecutivo medio ingresa desde cientos de miles a millones de euros, pero tiene que sacrificarse el trabajador.
Sabemos que vamos a perder derechos conquistados, recortarán aborto y eutanasia y suprimirán igualdad. Sabemos que en sus comunidades aceptan pulpo como animal de compañía para seguir gobernando con VOX. Sabemos que votaron contra todos los derechos sociales a los que luego se acogieron, y que van a limitarnos la libertad de prensa a comprar el periódico que queramos.
Sabemos que ni la vivienda habitual ni las segundas viviendas pueden ser “okupadas” y que si alguien lo intentara sería un allanamiento que se soluciona sin intervención judicial.
Sabemos que el “Contrato con España” es una sucesión de tópicos, temas que no son competencia del gobierno e incumplen en sus comunidades y leyes que ya existen y votaron en contra.
Sabemos que el senado, una cámara inútil convertida en circo, puede cobrar una importancia excepcional si consiguen mayoría suficiente para, modificando la Constitución, cambiar el sistema electoral y artículos relativos a la organización y funcionamiento del CGPJ y del TC.
Sabemos que veinte imputados de la Gurtel admitieron su culpabilidad hace un año y siguen sin sentencia. Que se está juzgando el caso Lezo después de veinte años con cinco imputados del PP, y que Zaplana y Montoro andan por ahí tranquilamente. Sabemos que el Fiscal general, David Sánchez y Ábalos están juzgados y condenados y que Begoña Gómez está en capilla.
LA NUEVA ESPAÑA

No hay comentarios:
Publicar un comentario