Félix Población
No sabremos la repercusión que tendrá en las urnas -si la tiene- que al comienzo de la precampaña electoral Pedro Sánchez haya besado a su esposa en pleno mitin, pero cuando un juez se ha empeñado en la hora de su ocaso laboral en llevar a Begoña Gómez a los tribunales ante la algazara las derechas extremas, podría ocurrir que tal detalle, con cálido abrazo incluido y una frase que va más allá del vínculo que los une como pareja (Nos han intentado quebrar y estamos más fuertes), tuviese algún efecto beneficioso para el Partido Socialista el 29 de noviembre próximo. Un digital ultramontano ha llegado a decir que con el beso, calificado por sus adversarios políticos de montaje, Pedro Sánchez pretende recuperar nada menos que el cinturón rojo de Madrid. Siento desconocer la identidad del autor de la fotografía, pero aparte de la significación que se le debe dar a este beso en la historia de las campañas electorales -no recordamos otro por parte de un presidente del Gobierno-, la imagen capta la actitud complacida en los rostros de los militantes y simpatizantes del PSOE, acaso porque son conscientes de que ayer Pedro Sánchez y Begoña Gómez sorprendieron gratamente a buena parte del país, en medio de un ambiente político en el que la oposición PP+Vox no ha dejado de abusar del insulto, la descalificación y el desabrimiento. Repetido por una parte del público asistente el pasado 12 de octubre antes del desfile militar en Madrid, el vomitivo agravio perpetrado contra el presidente del Gobierno por la presidenta de la Comunidad de Madrid deshonrará para siempre a su partido.
DdA, XXII/6500

1 comentario:
Me hacen gracia las afirmaciones de Esther Muñoz, en funciones de portavocía del PP, sobre la falsedad forzada del beso... Con independencia de la credibilidad o sospechas que en cada cual despierte, oculta conscientemente (o se de forma radicalmente hipócrita) la neoliberal política (tan dispuesta a bañarse en el charco de la sostenibilidad del sistema público de pensiones, contradiciendo incluso -y poniendo en brete- a su presunto líder) la plena conciencia de que, desde hace mucho, la política real (no la noble función política que persigue la articulación de la sociedad en aras del bien común) se ha ido convirtienco en un teatrillo de sombras... O para decirlo con una imagen (certeramente genial como tantas) de El Roto: un político saluda desde un escenario teatral a un público enfervorizado que agita banderas, mentras alguien en el parito de butacas reflexiona diciendo "YO NO DIGO QUE LA POLÍTICA SEA PURTO TEATRO, PERO ME PREGUNTO POR QUÉ ESTÁN SIEMPRE SOBRE UN ESCENARIO"... Pero, ya dido, pese a todo ello, como dice otro personaje humilde de El Roto, precariamente subiDo a una estrecha y alta superficie: "CADA VEZ QUEDA MENOS MARGEN PARA MANTENERSE AL MARGEN"... Así que toca elegir a quienes, por lo menos, proporcionen un espectáculo que nos permita vivir (a poder ser, con algunas caricias y muchas risas).
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