Gabriel Rufián lo advirtió el viernes, durante el Pleno extraordinario, sugiriendo a Sánchez que mirase a su izquierda y que, sin su izquierda, no volvería a ser Presidente. Se refería a una convocatoria electoral más tardía para que a la izquierda del PSOE se organizasen. A estas alturas, tres días más tarde, seguro que Rufián ya se ha dado cuenta de que el principal objetivo de Sánchez, para adelantar esta convocatoria electoral, no es volver a revalidar el Gobierno, al menos en el medio plazo. De adelantar esas intenciones se ha encargado Iván Redondo durante el fin de semana, señalando efusivamente la posibilidad, real, de que el PSOE gane las elecciones siendo la lista más votada.
Francisco Jurado
Probablemente, el momento más bajo de Pedro Sánchez como Presidente ha sido
a raíz de la crisis de Ceuta. Irreconocible, según muchos, el animal político
por antonomasia dio la sensación de estar cansado, hastiado, harto ya de
resistir. La gestión, no sólo de Sánchez, sino de todo el Gobierno, pareció la
entrega de la cuchara y la caída en depresión de toda la izquierda.
¿De toda? No. Un sindicato muy particular, asociado al movimiento por el
derecho a la vivienda, en lugar de al mundo del trabajo, lleva años levantando
la cabeza en ese erial en el que se convirtió la autonomía política asociativa
tras el desembarco institucional de 2015. El Sindicato de Inquilinas e
Inquilinos lleva ya años trabajando con Maricármenes y generando movilizaciones
masivas que no eran sino avisos de lo que estaba por llegar.
Y es que sí que estábamos viviendo la “legislatura de la vivienda”, aunque nadie en las altas esferas se lo tomara en serio hasta que las tiendas de campaña han vuelto a ocupar las plazas y todo el mundo ha empezado a sacar los manuales de hace 15 años.
Pero han cambiado muchas cosas: el movimiento por la vivienda se diferencia
del 15M en que tiene un objetivo definido, de modo que no se tiene que pasar
horas de asamblea discutiendo quiénes son y qué es lo que quieren. Esta vez,
las redes sociales no son un fértil terreno de abono de la protesta, sino uno
de los campos de batalla más difíciles de sostener. Quizás por esto último, la
derecha no se ha puesto el disfraz de demócrata y han decidido cargar
abiertamente contra los manifestantes, empezando por demonizar a Maricarmen,
poniendo a sus medios truchos a escarbar en la basura. La última gran
diferencia, en el día en que se convocan nuevas elecciones, es que el
Presidente del Gobierno no está de salida, como lo estaba entonces ZP.
Pedro Sánchez se presenta de nuevo para el más difícil todavía. Ya en 2023
levantó un muro de encuestas para conseguir que la derecha no gobernase, aunque
supusiera echarse en manos del partido menos fiable de todo el arco
parlamentario. Esa hipoteca con Junts ha convertido la legislatura en un vía
crucis y ha terminado siendo la puntilla, sí, pero también la excusa perfecta.
Porque parecía imposible pasar página de Ceuta, pero sucedió Maricarmen,
sucedieron las acampadas y sucedió Junts tumbando el Real Decreto de las
migajas y cabreando muchísimo a todo el personal que, el domingo, abarrotó las
calles de toda España para decir que ya está bien, que Huelga General.
Y como la política es un estado de ánimo y no estamos en tiempos de esperanza, el cabreo parece ser el único motor posible para espolear a la izquierda. Aunque el cabreo es algo impredecible -y es irreal pensar que la gente cabreada, al menos una parte, no lo está contra el Gobierno-, también resulta difícil aventurar, en los próximos meses, una coyuntura menos desfavorable.
De esta coyuntura son conscientes en el PSOE y en el resto de partidos de
la izquierda que, aún compartiendo que la movilización puede ser su clavo
ardiendo, hubieran preferido un poco más de tiempo para terminar de construir
su enésima coalición. Ya lo advirtió Gabriel Rufián el viernes, durante el
Pleno extraordinario, sugiriendo a Sánchez que mirase a su izquierda y que, sin
su izquierda, no volvería a ser Presidente.
A estas alturas, tres días más tarde, seguro que Rufián ya se ha dado
cuenta de que el principal objetivo de Sánchez, para adelantar esta
convocatoria electoral, no es volver a revalidar el Gobierno, al menos en el
medio plazo. De adelantar esas intenciones se ha encargado Iván Redondo durante
el fin de semana, señalando efusivamente la posibilidad, real, de que el PSOE
gane las elecciones siendo la lista más votada.
DdA, XXII/6488
No hay comentarios:
Publicar un comentario