Ana Cardo
El cabildo de la catedral de Oviedo, asesorado sin duda por el jefe de aquella diócesis -de cuyo proceder retrógrado tenemos constancia-, acaba de sintonizar más de siglo y medio después con el arzobispo ultramontano Ramón Martínez Vigil, cuando este consideró en 1885 un "escarnio de las prácticas cristianas" la publicación de la extraordinaria novela de Leopoldo Alas "Clarín". Ahora le ha tocado al deán Benito Gallego prohibir el rodaje de la nueve serie sobre la novela, producida por Netflix, en la catedral de Oviedo, un escenario clave para la misma por el protagonismo de su magistral. Se basa para ello en los inconvenientes que sufrió en los confesionarios durante el rodaje de la serie de Méndez-Leite en 1995, sin que el deán Benito especifique cuáles. Eso sí, no niega el valor literario de la novela prohibida durante muchos años por el régimen franquista, "pero si vienen a atacar a mi madre -alega-, yo no puedo dejar mi balcón abierto para que lo hagan". El cabildo catedralicio dispuso de un texto resumido de 25 páginas en el que se ofrece una sinopsis de la nueva versión cinematográfica, dirigida en esta ocasión por una mujer, Mar Coll, que deberá buscar un escenario similar en Euskadi, donde al parecer no habrá riesgo de ataque a madre alguna. El santo padre, que vive en Roma, debería dilucidar esto de las madres con riesgo de ataque, como la del deán Benito, y las que no*.
*Se dice también que rinde más económicamente que el rodaje se haga en el País Vasco por razones fiscales. A Méndez-Leite también le pusieron pegas similares a las expuestas por el deán Benito, pero un millón de pesetas de entonces resolvió los inconvenientes.
Chus Neira, La Nueva España
Una comida sobre el terreno, dos palabras dichas a tiempo y un millón de pesetas. Así logró hace 32 años Fernando Méndez-Leite cambiar la voluntad del cabildo de la Catedral de Oviedo y rodar su serie de "La Regenta" en el interior del templo que inspiró a Clarín. El director, en conversación con LA NUEVA ESPAÑA, revela que en el año 1994 se encontró con la misma negativa que ahora ha recibido Elástica Films para rodar una nueva adaptación de la novela en forma de serie para Netflix. Y por los mismos motivos: la acusación por parte del deán de que la ficción literaria de 1884 es un ataque a la Iglesia.
Méndez-Leite tenía claro, cuando se dispuso a rodar la serie que protagonizarían Aitana Sánchez-Gijón y Carmelo Gómez, que necesitaba conseguir el permiso para rodar en la Catedral de Oviedo porque "era un elemento fundamental para que la serie tuviera sentido".
"Había estado trabajando en el guion durante cinco años ininterrumpidamente y la versión que quería hacer era lo más fiel posible a la novela de Clarín y en un tono claramente realista y, por otro lado, analítico". Así que, resume, no había más opción que rodar allí buena parte del metraje, en especial "todo aquello que se refiere a las importantísimas relaciones entre la Regenta y el Magistral, aparte de algunos otros detalles sobre la vida del cabildo". Méndez-Leite sabía que conseguir el permiso "podía ser un escollo difícil de superar", así que se puso de acuerdo con el productor, Eduardo Ducay, enviaron al cabildo un guion completo de las cinco horas y media que duraba la serie y concertaron una comida en Oviedo a la que asistieron el deán, cargo que entonces ocupaba Rafael Somoano, y otros dos canónigos. Por la otra parte llegaron a Oviedo Méndez-Leite y Ducay junto al director de producción, Emiliano Otegui.
"Fue una comida a cara de perro", rememora el actual presidente de la Academia de Cine. "El deán habló prácticamente durante toda la comida, de forma correcta pero muy agresivo respecto al guion y a los aspectos que consideraba anticlericales y que, evidentemente, estaban en la novela". Méndez-Leite trató de rebatirle con el argumento de que se trataba de un clásico de la literatura española, que él no se había inventado nada y que, naturalmente, había una visión crítica, pero referida "a una Iglesia de fines del siglo XIX, la época en que transcurre". Pero Rafael Somoano insistía en que eso no era cierto y en que la novela era muy anticlerical. "Según iba avanzando la comida yo iba pensando que no iba a poder tener la Catedral de Oviedo para rodar y que eso suponía que no se podría hacer la serie, porque ni Ducay ni TVE veían la posibilidad de rodar en Toledo o Burgos, donde, además, sus respectivos deanes tampoco aceptarían".
Para Méndez-Leite, "La Regenta" está tan vinculada a la Catedral, el lugar donde empieza y termina, que es tan fundamental como Vetusta y, por tanto, resultaba imprescindible, por más que finalmente no pudiera llevar la cámara a todos los lugares, como la torre, donde no pudo rodar por cuestiones de seguridad.
La comida con el deán y el cabildo, en un buen restaurante cerca del Fontán, llegó a su fin sin haber logrado un acuerdo, pero cuando la discusión dialéctica entre Somoano y Méndez-Leite se detuvo, el productor Eduardo Ducay, que había estado en silencio todo el rato, tomó la palabra:
—Un millón de pesetas —dijo el deán.
"Creo que no me equivoco con la cantidad" (que al cambio ajustado serían 13.300 euros en 2026), detalla Fernando Méndez-Leite, "aunque quizá no podría afirmarlo delante de un notario". "Pero la cuestión es que Ducay dijo que de acuerdo y ahí terminó la comida, el problema y empezó la bendición de poder rodar en la Catedral de Oviedo".
Cuando Méndez-Leite dice "bendición" lo dice con seguridad, pues considera que aquellos días en el interior del templo, en especial los planos con Aitana Sánchez-Gijón y Carmelo Gómez, "fueron los momentos más emocionantes de mi trayectoria como director". "Disfruté tanto y las posibilidades cinematográficas que me daba el decorado eran tan maravillosas que yo no quería salir de ahí, quería seguir rodando dentro todo el tiempo".
Pasados 32 años, el equipo de la nueva serie de Netflix ha vuelto a chocar con la misma piedra, en principio sin posibilidad de arreglo porque la producción ya se ha desplazado al País Vasco. Méndez-Leite explica que desconoce cómo ha planteado la directora Mar Coll esta versión, por lo que no puede tener una opinión sobre hasta qué punto supone un perjuicio importante para este proyecto. En su caso, lo tiene claro: "Yo no hubiera podido acabar la serie, no hubiera visto la manera de hacerlo".
Un apunte final del presidente de la Academia de Cine al ver cómo la historia se repite, esta vez sin final feliz: "Creo que es un poco tremendo que en 2026 el deán de la Catedral de Oviedo no sea capaz de entender la importancia histórica y literaria que tiene ‘La Regenta’ de Clarín y la importancia que tiene rodarla en la Catedral y que piense que la Iglesia de 2026 es la misma que la de 1880".
DdA, XXII/6610
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