Hace unos años, la ciudadanía de Colombia decidió democráticamente que ya bastaba del espectáculo de la tortura y muerte de toros en los cosos de aquella república. En España, con un gobierno o con otro, parece que estamos muy lejos de que esta barbarie se someta a votación, a pesar de que el número de asistentes a las plazas sea cada vez menor. Las palabras de Ramiro Calle las dirigimos a los gobiernos autonómicos de la derecha extrema, empeñados en mantener y subvencionar públicamente la tauromaquia, sin olvidar al Ayuntamiento de Gijón, cuyo actual gobierno municipal de Foro por Asturias, después de que la denominada "fiesta nacional" durante la dictadura fuera abolida en aquella ciudad durante la alcaldía del PSOE, la recuperó hace unos años durante los festejos veraniegos. Al contrario que en la villa cantábrica, el Ayuntamiento de Oviedo, gobernado por el Partido Popular, ha cerrado la puerta a cal y canto al uso taurino de la plaza que, sin embargo, será restaurada.
RAMIRO CALLE
Desde lo más hondo de mi alma; te pido perdón por el lado más oscuro de la raza humana que tanto daño te ha hecho; perdón por aquellos que te utilizan como un juguete de diversión, de autoafirmación narcisista y un medio de enriquecimiento; perdón por aquellos que te atormentan y no tienen ni una fibra de sensibilidad; perdón por aquellos que durante décadas se lucran de ti, te menosprecian, ríen mientras tu te desangras, excusan su execrable conducta amparándose en que se trata de arte y una tradición; perdón por aquellos sin escrúpulos que no saben lo que es la compasión ni la ternura. Son una minoría, pero una minoría nefasta, sin corazón, destructiva y que representan la peor versión de la raza humana.
DdA, XXII/6468

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