Lazarillo
Dos médicos voluntarios de una asociación de sanitarios de Asturias (AMA) denunciaron ayer una agresión contra ellos mientras atendían una caseta callejera de las instaladas con motivo de las fiestas de San Mateo en Oviedo. Las víctimas fueron Rubén Rosón, que fuera concejal de economía en el Ayuntamiento de la ciudad hace unos años, y Jorge Fernández. Los agresores trataron de arrancar un cartel arcoíris colocado en la caseta y profirieron gritos xenófobos y racistas antes de golpear a los médicos. Después, abandonaron corriendo el lugar al grito de "Arriba España", mientras los agredidos fueron traslados al HUCA, donde se le aplicó a uno de ellos varios puntos de sutura. Como la mayoría de los partidos políticos han condenado los hechos, salvo Vox, es de esperar que todos contribuyan eficazmente a que los agresores no queden impunes y que a la concentración de protesta convocada para esta tarde a las siete en la Plaza de la Catedral acuda la ciudadanía de forma masiva. Percances como el ocurrido no pueden ser tolerados bajo ningún concepto por una sociedad democrática que quiere vivir en paz y libertad, máxime sabiendo históricamente -como desgraciadamente se sabe en este país- adonde conducen episodios de este tipo. Se cuenta con imágenes grabadas para que los violentos no se salgan de rositas. La cita esta tarde está sin duda en la Plaza de la Catedral, porque la respuesta a la violencia ha de ser siempre, necesaria y diligentemente, la de una sociedad unida mayoritariamente frente a ella. La indiferencia ante ella, la favorece*.
*La indiferencia es el peso muerto de la historia. Opera pasivamente, pero opera. Antonio Gramsci, La città futura.
DdA, XXII/6462
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