viernes, 21 de agosto de 2026

LA SOLIDARIDAD ES EL ÚNICO CAMINO QUE NO CONOCE FRONTERAS


Raulito Torres/Aquí en La Habana

 

ICAP (INSTITUTO CUBANO DE AMISTAD CON LOS PUEBLOS)

Hoy, una vez más, el imperio ha querido
arrancar de cuajo los nombres
de quienes siembran puentes.
Pero hay raíces que no conocen el miedo:
se llaman Fernando, Noemí, Leima;
se llaman Cuba entera.
Han querido castigar la amistad,
poner precio a la mano tendida,
encarcelar la dignidad.
Y sin embargo, ustedes,
pueblos solidarios del mundo,
responden con el alma encendida
y convierten la sanción en medalla,
el agravio en semilla,
la amenaza en canto.
No lloramos por las sanciones;
las llevamos como estrellas en el pecho.
No nos arrodillamos ante el decreto;
nos arrodillamos solo ante la memoria
de quienes cayeron por la vida.
Ustedes, pueblos que abrazan a Cuba,
son la prueba de que la patria
no termina en sus costas:
se extiende donde hay un ser humano
que levanta la voz contra el bloqueo,
que abre su casa al viajero,
que exige justicia para los condenados
por el solo delito de amar.
Gracias por hacer de la amistad
un acto revolucionario.
Gracias por multiplicar
lo que el poderoso quiere prohibir.
Gracias por ser la sal de la tierra
en tiempos de insensatez.
Y los tres hermanos sancionados,
son la dignidad hecha nombre,
la ternura hecha trinchera,
la Cuba que no se vende ni se rinde.
Sigamos andando,
que la solidaridad es el único camino
que no conoce fronteras.
Y cuando el odio grite,
nosotros cantaremos más alto.
Porque la solidaridad no se castiga:
se siembra,
se riega con el sudor de los pueblos
y florece en cada amanecer.
¡Honor y gloria a los solidarios del mundo!
¡Gracias, infinitas gracias,
por no soltarnos la mano!

DdA, XXII/6443

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