jueves, 30 de julio de 2026

VACIAR DEL TODO LA ESPAÑA VACIADA


Félix Población

A veinte kilómetros del lugar en el que se produjo ayer a mediodía un nuevo incendio en la provincia de León (San Cipriano del Condado, en el municipio de Vegas del Condado), llegó la hoja quemada de roble que ilustra estas líneas. No hay vuelo que comporte mayores indicios de riego para el patrimonio natural y el vecindario de estos pueblos leoneses de la España vaciada. 

A falta de saber la evolución del incendio, hay lugareños de Castro del Condado que se preguntan, a la vista de algunos edificios calcinados de la localidad, si la tónica de los incendios sufridos en la provincia, desde el gran desastre del verano pasado, puede ser a partir de ahora que ardan las casas, como ocurrió en 2025 en Palacios de Jamuz, con el incendio de Molezuelas de la Carballeda que el 10 de agosto calcinó 37.000 hectáreas. 

Fueron aquellas imágenes de las casas ardiendo durante la noche, en el interior de la localidad, las que sin duda más impresionaron de aquel desastre. Las llamas se han repetido ayer en Castro del Condado, tal como vemos en los periódicos, aunque con menor voracidad. 

Como el gobierno competente en esta materia es más o menos el mismo que teníamos en Castilla y León hace un año y en las localidades afectadas por los incendios entonces ha vuelto a ser mayoritario el voto a su favor en los pasados comicios autonómicos, parecería que lo que cabe esperar, cuando los incendios se repiten un año más tarde en el recinto urbano de los pueblos, es que esta España vaciada de la que León es tan cabal ejemplo se quede vacía a fuerza de votar a los mismos gobernantes ineptos, incapaces de prevenir lo que va siendo habitual cada verano. Incluso cuando, como el año pasado, hubo víctimas mortales. (No olvidemos que este verano se registraron catorce en el incendio de Almería).

Como aún queda verano por delante, y después de lo adelantado que esta canícula viene el fuego, se tiene la sensación de que lo ocurrido hasta ahora puede ir a más. Las hojas quemadas de los robles, desplazadas por el aire a veinte kilómetros de donde han muerto, trasmiten eso al vecindario que tiene más conciencia del problema en la admirable montaña leonesa. Todo cuidado debería ser poco con ella. Y toda negligencia, ineptitud o incapacidad de gestión, delito*.

*Publicado también Heraldo de León.

DdA, XXII/6421

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