domingo, 14 de junio de 2026

COMO LA MANO ABIERTA QUE NO TRUNCA/ SU OFICIO DE SEMBRAR A TIEMPO Y LUEGO...

 


Raulito Torres/Aquí en La Habana

CAFÉ FÉNIX!!!
He visto la fatiga en los portales
y un cielo que se anuncia con estruendo,
pero también he visto, amaneciendo,
la obstinación secreta en los umbrales.
y en medio de esta plaza transparente
donde escasea el pan y sobra el día,
yo vuelvo a convocar la rebeldía
de un pueblo que no entrega su simiente.
Defiendo la esperanza como un fuego
que no se compra ni se vende nunca,
como la mano abierta que no trunca
su oficio de sembrar a tiempo y luego.
Defiendo el corazón que se hace ciego
a la fatiga larga del camino
porque conoce bien que en el molino
de cada esfuerzo crece la mañana:
a esta patria le sobran las sotanas,
que desparraman odio en el camino...
Yo creo en esa mano encallecida
que parte piedras sin pedir la gloria,
mano de anónima y larga memoria
que zurce redes, que levanta vidas.
La veo en las cosechas sumergida
y en el sudor que riega las ideas,
la veo firme donde el mar golpea,
la veo uniéndose en la sombra pura:
un continente mínimo perdura
si todas sus mitades son marea.
No nombro a esos hermanos que respiran
junto a nosotros sin pedir aplauso,
ellos conocen bien que en este arcano
las gratitudes callan y no giran.
Basta saber que afuera se conspiran
razones, luces, médicos, andamios,
mientras aquí, con actos cotidianos
sin alardear, el día nos sostiene:
la isla entera en cada mano viene
como un antiguo pacto entre sudarios.
Levántate, levántate, te digo,
patria con rostro de azúcar y espera,
que si el mundo nos da la espalda fiera
nosotros nos tenemos al abrigo.
Somos la sal que permanece, el trigo
que vuelve a germinar bajo el quebranto,
somos la fe del que construye, el canto
que enronqueció luchando noche a noche.
Creer en ti, Cuba, no es un reproche:
es levantar la aurora con el llanto.

DdA, XXII/6378

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