sábado, 2 de mayo de 2026

UN LOBO A 50 METROS Y LA SOMBRA DE CAÍN


Lazarillo

Nos habla Andrés Miguel Domínguez de que el encuentro fue en la montaña palentina. Otros hemos tenido oportunidad de encontrarlo hace un año en el entorno de un parque regional de la montaña leonesa, pero no con el detenimiento del que han gozado Andrés y su hijo: más de diez minutos, andando en paralelo y a poco más de cincuenta metros al principio, con el animal mirando hacia ellos entre matorrales, para seguir después haciendo lo mismo a unos 200 por un terreno más despejado. Este lobo solitario se detenía de vez en cuando mirando hacia el coche de sus observadores, desde el que está tomada la fotografía. Dice Andrés que evitaron los movimientos bruscos, con una conducción suave, para impedir que se asustara y huyera, aunque finalmente fue abriendo ángulo para alejarse entre rocas y piornos. La imagen del lobo solitario observando durante diez minutos a quienes le observaban da que pensar en unos tiempos en que los tribunales han detenido su caza en Asturias y Galicia, en algunos casos después de que se abatiera a más de una loba y lobeznos. ¿Por qué en este puñetero país hasta ni en esto hay acuerdo para convivir en armonía con nuestro patrimonio natural y se dan cerrazones radicales en uno y otro sentido que nos llevan a exasperados debates? ¿Será también esa maldita sombra de Caín, tan nefasta para nuestra historia, de la que hablaba en verso don Antonio Machado y pintó Goya con su Duelo a garrotazos? (Por cierto, este Lazarillo recomienda la lectura de La hija, la recientemente publicada (Alfaguara) novela de Sergio del Molino sobre Rosario Weiss Zorrilla, la pintora y ahijada del pintor).

DdA, XXII/6332   

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