El llamado “oro de Moscú” es el argumento de una de las noticias falsas (hoy diríamos ‘fake’) con más larga trayectoria de cuantas difundió la dictadura franquista acerca del gobierno republicano del Frente Popular. En la imagen, el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, observa el libro de contabilidad que revela la verdad de los hechos en presencia del presidente de la Fundación Juan Negrín, José Medina, de la presidenta honoraria, Carmen Negrín, y de la documentalista Selvi Hell, que lo sostiene. Más información al respecto se puede encontrar en la biografía de Juan Negrín escrita por Enrique Moradiellos y en el libro de Ángel Viñas El oro español en la Guerra Civil, que data de 1976, al que siguieron otros. El general Franco tuvo una copia del libro citado desde 1956, pero mantuvo la falacia durante toda su dictadura. Todavía hoy se mantiene la patraña en la derecha extrema de este país.
La dictadura acusó al gobierno de la República (con Juan Negrín como ministro de Hacienda primero y como presidente del consejo de ministros después) de robar el oro del Banco de España para entregárselo a la URSS.
La realidad es que las reservas del Banco de España se enviaron a la Unión Soviética a cambio de divisas con las que sostener el esfuerzo de guerra. A Franco lo ayudaron Hitler y Mussolini. La República estaba sola y sin recursos.
El oro se vendió a precio de mercado y no solo contribuyó al sostenimiento de la España democrática durante la guerra, también los hizo en los primeros años del exilio.
Todo quedó anotado en el libro de la contabilidad del oro o libro de Prá (por el nombre del funcionario que hizo los apuntes). Se trata de uno de los documentos más relevantes del Archivo Negrín.
Franco tuvo una copia de esta contabilidad, -le fue entregada en 1956, a la muerte de Negrín, por su hijo Rómulo y por el ex ministro Mariano Ansó -, pero mantuvo la falacia.
En 1976, el historiador Ángel Viñas desveló la verdad de lo ocurrido en el libro “El oro español en la Guerra Civil”. A este trabajo siguieron otros, pero, aún así, hay quien mantiene la milonga.
FUNDACIÓN NEGRIN DdA, XXII/6319

No hay comentarios:
Publicar un comentario