martes, 3 de marzo de 2026

NUEVO ESPACIO EN LA CASA-MUSEO DE UNAMUNO: OFICIO DE ESCRITOR

 


Félix Población

Me agrada mucho saber que en la Casa-Museo Miguel de Unamuno de Salamanca, un lugar muy visitado por cuantos en España y fuera de ella se interesan por la personalidad y la obra de quien fuera rector de la Universidad de Salamanca, se acaba de abrir un nuevo espacio expositivo que responde a la actividad desarrollada por don Miguel a lo largo de sus libros y sus miles de cartas y artículos en los periódicos. 

Eran muchos los visitantes que solicitaban información sobre este trabajo y a todos ellos y a quienes acudan a partir de hora a la Casa-Museo se les ofrecerá esa nueva sala que lleva por nombre el muy atinado de Oficio de escritor y en la que podremos ver los manuscritos de don Miguel de Unamuno, así como las publicaciones periódicas en las que colaboró, entre ellas España con honraHojas Libres, publicadas por su amigo Eduardo Ortega y Gasset en París y Hendaya, respectivamente. Que sepamos, no hay ningún ensayo sobre la segunda de las publicaciones, de la que Félix Maraña tiene varios ejemplares, pero sí sobre la primera, escrito por Valentín del Arco López: La prensa como fuente: España con honra, un semanario contra la dictadura de Primo de Rivera.

Es noticiable también estos días, con relación a la extraña muerte de Miguel de Unamuno el 31 de diciembre de 1936 que Amenábar hurtó a los espectadores de Mientras dure la guerra y que ocurrió estando bajo el arresto domiciliario impuesto por militares sublevados a raíz de su discurso contra el general Millán Astray, una reciente entrevista aparecida en el diario Noticias de Gipuzkoa con mi estimado Carlos Sá Mayor, autor de Miguel de Unamuno: ¿Muerte natural o crimen de Estado?, obra de la que ofrecimos en este DdA referencia. 

Sigue sosteniendo Carlos lo mismo que me comentó hace unos años, al tiempo que me entregaba una copia de su libro: que es importante hacer una necropsia de los restos del escritor, "pero igual no sería determinante porque pudo fallecer por formas de muerte que no dejan huella. Creo que hay suficientes pruebas circunstanciales en aquel contexto de guerra donde se mataba a cualquiera por mucho menos de lo que estaba haciendo Unamuno, para saber que lo mataron, haya o no necropsia. Bienvenida sea, otra cosa es si la familia tiene intención y que no tiene por qué dar ningún resultado en ciertos casos de muerte, como la asfixia, teniendo en cuenta además que han pasado 90 años. Si se hubiera hecho una autopsia en el momento de la muerte habría sido mucho más fácil determinar cosas".

También estos días el escritor Luis García Jambrina, después de haberse  documentando con el cineasta Manuel Menchón para su interesante filme documental sobre don Miguel (Palabras para un fin del mundo), acaba de presentar en Salamanca su última novela El último caso de Unamuno. En ella la ficción sirve para hacer verosímil la  posibilidad de que don Miguel fuera asesinado por quienes ocupaban Salamanca ese año, con Francisco Franco y su esposa en el palacio arzobispal. 

García Jambrina sí cree que la exhumación de los restos mortales del escritor vasco permitiría saber la causa de su repentina muerte. En todo caso, ¿cómo fue posible que durante noventa años, y sobre todo durante los últimos cuarenta, prevaleciera aquella pintoresca versión oficial dada por los vencedores de la Guerra Civil que hicieron suya la figura de don Miguel con un precipitado enterramiento a hombros de militantes falangistas? 

No hay día en que, al pasar por delante de lo que fuera la casa del escritor, no repare en lo desventurado de aquel final de trayecto en una España en guerra, históricamente similar al de la España de su niñez bilbaína durante la tercera guerra carlista, trasfondo de la primera novela de Unamuno, Paz en la guerra.

DdA, XXII/6277

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