martes, 17 de marzo de 2026

NETANYAHU, MEJOR VIVO Y CONDENADO, QUE MUERTO


Félix Población

Se ha venido especulando estas semanas, casi desde el mismo momento de la muerte del anterior líder supremo de Irán, con la posibilidad de que igual suerte hubiese corrido Benjamin Netanyahu, máximo responsable con su gobierno del genocidio en la Franja de Gaza, con el respaldo de Estados Unidos. Al parecer, fue el gobierno israelí también quien llevó al gobierno de Trump a comenzar los ataques contra Irán, por lo que igualmente Netanyahu tiene responsabilidad máxima en la guerra contra el régimen iraní, a la que añade la que sostiene contra la milicia proiraní de Hezbolá en Líbano. Nadie puede asegurar actualmente si Netanyahu está vivo o muerto. Ciertamente, como propaganda de guerra afín a su causa, desde Irán no dejan de difundirse amenazas de muerte contra el primer mandatario israelí, conscientes las autoridades del país persa de la mala imagen que se ha ganado Netanyahu después de arrasar la Franja de Gaza y asesinar a casi veinte mil menores. Pero, tal como leemos hoy en el editorial de Diario Red, el primer ministro israelí no  merece morir entre las víctimas israelíes que la defensa iraní está causando con sus misiles por haber decidido su gobierno el ataque a Irán. Es deseable que la persona a quien la Corte Penal Internacional ha acusado de genocidio y crímenes de guerra no muera durante la guerra que él mismo ha desatado con consecuencias imprevisibles para la humanidad, si no se para a tiempo. "A los grandes criminales políticos -leemos- hay que llevarlos a juicio, interrogarlos ante millones de espectadores y no regalarles jamás el honor de una muerte violenta. Netanyahu no debe morir como un soldado. Eso es lo que a él le gustaría; morir como su hermano. Netanyahu debe morir consumido por la vejez en la celda de una cárcel palestina después de ser juzgado como criminal de guerra, con todas las garantías, en una Palestina libre y soberana". Habrá quien diga, tal como vamos, que esta posibilidad es bastante remota, pero es la que correspondería a los tribunales internacionales de justicia, como ocurrió con los máximos responsables de Holocausto al final de la Segunda Guerra Mundial. Aquello, sin embargo, no fue suficiente para que hoy en día estemos en lo mismo, con el pueblo palestino como víctima. 

DdA, XXII/6290

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