Félix Población
Como hace cualquier otro medio de información cuando tiene prevista la emisión de algo informativamente importante, Canal Red nos viene adelantando desde hace unas fechas fragmentos de la entrevista que su director hizo en La Habana días atrás al presidente de la República de Cuba.
También el propio entrevistador nos ha ofrecido aspectos que le han parecido interesantes, tanto de la entrevista como del protagonista de la misma. Obviamente, tratándose de Cuba y de Pablo Iglesias, las cabeceras más conservadoras del periodismo español han reaccionado como cabía esperar, indignadas porque su más odiada diana de críticas y de difamaciones haya acudido "al rescate del castrismo".
Da mucha vergüenza comprobar por enésima vez hasta qué punto, en una situación de extrema gravedad para el pueblo cubano, sumido en toda clase de carencias por el bloqueo criminal y contrario al derecho internacional humanitario al que Estados Unidos tiene sometido al país desde hace más de sesenta años -sin que reciba una sola gota de petróleo en tres meses-, y ante el riesgo de un conflicto armado con Estados Unidos que puede reportar una tragedia para la isla, los medios más reaccionarios de España muestran esa inquina ante el hecho de que el presidente cubano tenga voz en nuestro país y se le escuche a través de un canal de televisión.
Jamás, que yo recuerde, se ha entrevistado en uno de nuestros periódicos nacionales a Miguel Díaz-Canel. Que se haga ahora, no sólo tiene el aliciente de ser, si no me equivoco, la primera vez, sino que esta ocasión está marcada por un hecho histórico como la probabilidad de que presidente Trump haga realidad sus bravatas de ocupar Cuba por la fuerza.
Por lo tanto la entrevista es objetiva y periodísticamente de lo más pertinente. Y, además, del suficiente interés como podremos comprobar hoy cuando a las siete de la tarde (hora española) la escuchemos en Canal Red América Latina, sobre todo si, como Pablo Iglesias ha adelantado, ha podido preguntar todo lo que le diera la gana en una conversación informal de la que quizá lo más sobresaliente a modo de titular hayan sido las palabras del primer mandatario de aquella república al aludir a su papel en caso de una intervención militar estadounidense:
"No queremos guerra -ha dicho Miguel Díaz-Canel (1960) a Canal Red-, queremos diálogo, pero si eso no se cumple, y lo digo con la convicción profunda y lo compartí con mi familia, daré la vida por la revolución. Son tiempos difíciles, nos preparamos para el peor de los escenarios. Cada cubano sabe qué misión tiene en esta defensa...".
Habrá quien no crea al presidente cubano. Sobre todo entre esa mayoría de medios de información españoles que durante decenios vienen manteniendo una guerra mediática contra Cuba, sin que nunca hayan tenido la profesionalidad de entrevistar al presidente del país para preguntarle por lo que tanto reprochan a su gobierno y configura sus páginas de opinión y sus editoriales, sin posibilidad de disentimiento, como comprobaron en su día los escritores Mario Benedetti y Eduardo Galeano (ninguno recibió el Premio Cervantes de nuestro Ministerio de Cultura) en el diario El País.
Personalmente creo capaz a Díaz-Canel de cumplir lo que dice y puede que Pablo Iglesias, que ha tenido la oportunidad de conocerlo y observar el grado de convicción que tenían las palabras de su entrevistado, también. El director de Canal Red piensa que si el socialismo cubano es un fracaso, como se le objeta desde la mayoría de los medios de información españoles -no lo es el chino, una potencial mundial que ha superado ya a Estados Unidos-, deberían dejarlo fracasar solo, no mediante un bloqueo criminal durante decenios, reiteradamente condenado en la Asamblea General de la ONU.
DdA, XXII/6297
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