"El fascismo actualiza viejos fondos con nuevas formas. El fascismo está entre nosotros aunque no siempre se vea. Huele amargo, sabe a rancio y provoca acidez. Juega con la verdad de las mentiras. Por eso la libertad y la liberación son tareas que no acaban nunca, incluida la de la emanciparnos de nuestra propia desidia. Frente a la opresión de la estrella de David, protejamos la fortaleza de la piedra del rayo. Dicho en versos quevedianos: "No he de callar por más que con el dedo/ ya tocando la boca o ya la frente,/ silencio avises o amenaces miedo".
DdA, XXII/6286

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