Lazarillo
Me habría gustado que lo que ocurrió ayer en el Palau Sant Jordi de Barcelona, con el concierto/manifiesto solidario por Palestina, hubiese ocurrido en Madrid y que, como en Barcelona, alguna personalidad deportiva destacada como la de Pep Guardiola, futbolista del Barcelona y de la selección española durante muchos años, y entrenador hoy del Manchester City, tuviera palabras de amor y abrazo para el masacrado pueblo palestino. Que haya sido Guardiola quien abriera ayer el concierto, una persona destacada vinculada al mundo del fútbol, hace que se eche aún más de menos la falta de compromisos públicos con aquel pueblo sufriente en el fútbol español. En la Liga española sólo el Athletic de Bilbao ha sido el club que expresó su solidaridad con Palestina. Mientras discurrían las competiciones en nuestros estadios, en el transcurso de más de dos años, el asesinato de miles de niños y niñas en la Franja de Gaza apenas se hizo notar entre cientos de miles de espectadores. Escuchando las palabras en catalán de Pep ayer en el Palau Sant Jordi, abogando por "no mirar hacia otro lado", eché de menos esas mismas palabras en castellano en cualquiera de nuestros futbolistas históricos en un evento similar. "Mi madre y mi padre me hicieron una buena persona", recordó Guardiola hace poco. No lo ha olvidado. "No soy neutral, soy palestino", dijo, decimos.
DdA, XXII/6246

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