Félix Población
La fundación de una entidad bancaria organiza en Sevilla un evento que bajo el título 1936:La guerra que todos perdimos cuenta con la participación de políticos, historiadores y escritores. Me entero de la convocatoria, a celebrar en los primeros días del mes que viene, porque uno de los escritores que figuraba en el programa ha decidido no participar, entre otros motivos porque entre los nombres de los participantes está el de José María Aznar y algún otro político de extrema derecha. Bien sabido es que el expresidente justificó no hace mucho a los vencedores de aquel atroz conflicto porque su padre formaba parte de los mismos. Tras la retirada del joven escritor David Uclés, hizo lo propia el secretario general de Izquierda Unida y sería de esperar que lo siguieran otros participantes, sobre todo tratándose de historiadores porque el titular bajo el que se ha organizado la convocatoria es históricamente de una mendacidad flagrante. Es como si se organizara un evento bajo el título "1939:La guerra que perdimos todos", en referencia a la Segunda Guerra Mundial, ocurriendo como sabemos lo contrario de lo que pasó en España y así consta en la historia: la guerra la perdió el nazi-fascismo y la victoria fue de todos los países que se opusieron al mismo. Una Guerra Civil, como se considera la española, siempre la sufre el país donde estalla, así que se podría decir que también la pierde, esto es obvio, pero la historia ha demostrado de sobra quiénes la quisieron en España, conspirando previamente para ello con la Italia fascista, y no cabe duda tampoco acerca del régimen que durante cuarenta años impusieron los vencedores de aquella exaltada cruzada por Dios y por España, represaliando a los vencidos con fusilamientos, cárceles, exilios y destierros. Si un titular como 1936: La guerra que todos perdimos es por sí mismo una gran e ignominiosa patraña, su asunción por parte de algunos de los políticos e historiadores intervinientes en unas circunstancias históricas como las actuales me parece un error o una condescendencia a la falacia, sobre todo porque los descendientes de los vencedores que se incluyen ahora bajo el cartel de "la guerra que perdimos" están dispuestos a que aquella victoria sobre la democracia y los demócratas no sea solamente historia.
NO LLEGÓ LA PAZ SINO LA VICTORIA
DdA, XXII/6239

2 comentarios:
¡Qué bien dicho! No cabe este trozo de la historia en los planes de estudio y nos la quieren meter cambiada quienes colaboraron en ella.
Un gobierno de la derecha extrema podría favorecer postulados similares, y si no, al tiempo.
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