Félix Población
Casi al mismo tiempo que los agredidos enviaron sendas cartas a los máximos dirigentes del Partido Popular en Asturias y en España, el alcalde Canteli, que lo es de Oviedo, se retractó por haber equiparado a agresores y agredidos. La delegada del Gobierno en Asturias y la Policía identificaron por su parte a los primeros, con la detención de la mayoría. (Quizá esto no habría ocurrido con tal diligencia sin la masiva movilización ciudadana que protestó en la calle por la agresión homófoba a dos médicos, militantes de AMA Asturias).
Los agresores son unos jóvenes pertenecientes a un determinado grupo ultra del Real Oviedo, equivalente al que con el nombre de Ultra Boys existe en Gijón y sigue al Sporting. Unos y otros, según comenta Gutiérrez Granda y sabemos por los medios, suelen protagonizar actos violentos tanto dentro como fuera de los estadios de los clubes respectivos, en muchos casos con permiso de estos o sin que estos hagan lo que es de rigor cuando se trata de evitar la proliferación de la violencia.
Por lo general, y como cabe suponer, son los partidos que disputan entre sí ambos clubes -por jugar ahora y hace años en la misma categoría- los que con más frecuencia se prestan a este tipo de incidencias. Hasta en tanto no se le prohíba a esta gente el acceso a los estadios, la posibilidad de que la violencia persista será cada vez mayor, con el riesgo -como acaba de ocurrir- de que traspase el ámbito deportivo y se convierta en delito de odio.
Es preocupante en este sentido que al viejo estadio gijonés de El Molinón se le haya incorporado como novedad esta temporada la instalación de una cervecería y una vinoteca, un espacio sin duda muy propicio como lugar de precalentamiento alcohólico para los tarugos ultras de unos y otros colores: Se trata del Club Mahou El Molinón y La Vinoteca El Molinón -según leo-, dos espacios premium donde se podrá consumir alcohol, destinados a ofrecer a los aficionados una experiencia diferente alrededor de los partidos. Más bien me parecen una y otra espacios de precalentamiento alcohólico para los tarugos ultras antes de sus pugnas.
¿No quedábamos en que el público no podía acceder a los estadios con bebidas alcohólicas? Me pregunto si esta prohibición, que debe datar del tiempo aquel en que se vallaron los graderíos, ha caducado o puede coexistir de modo en extremo contradictorio con un negocio del producto prohibido en el interior del mismo estadio deportivo. ¿Qué dice al respecto la Liga Nacional de Fútbol Profesional?
DdA, XXII/6469
2 comentarios:
Fui el primer sorprendido porque en El Molinón Enrique Castro "Quini" la actual propiedad del Sporting habilitase no sólo La Vinoteca (como un servicio premium, similar al que se ofrece en los palcos VIP, que facilita, por un pequeño coste adicional, beber vinos a cualquier usuario de butacas de la Tribuna Oeste Alta- esquina Norte ), sino también ha habilitado el llamado Upgrade Club Mahou que ofrece lo mismo, en este caso con cerveza, a los usuarios de butacas de la Tribuna Esta Alta-esquina Sur... Y lo fui porque creo que la ley sigue prohibiendo el consumo de alcohol en los graderíos (en este caso esa oferta permite hacerlo antes, durante y después del partido) como medida preventiva frente a la violencia en el fútbol... Y así lo entiende también Facua que ha presentado denuncia contra los estadios en los que se han incorporado iniciativas de este tipo. Supongo que hay algún resquicio legal por el que tratan de colarse, pero es totalmente impresentable. En cualquier caso, los miembros de Symmachiarii, como los de Ultra Boys, suelen hacer gala de enfrentamientos violentos fuera del estadio en "quedadas" para ello con grupos ultras de otros equipos que consideran enemigos (incluso por motivos ideológicos ajenos a la competición deportiva, baste recordar la irrupción de varios miembrros de Ultra Boys en un conocido pub de la entrada a Cimavilla para agredir a aficionados del U.D. Ceares, club y afición muy identificados con valores solidarios y de izquierdas).
Por cierto, la propiedad del Sporting ha cambiado la fórmula para repartir las entradas de visitante: en el partido ante el Oviedo, de las 800 que han acordado intercambiar, cien irán directamente para los ultras.
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