Se lo preguntó Rufián durante una intervención en la que el portavoz de Esquerra Republicana le planteó una serie de preguntas dirigidas a Mazón por los familiares de las víctima de la DANA. No obtuvo ninguna respuesta, salvo esa sonrisa que define a quien sigue viendo de su poltrona política como diputado autonómico después de una catástrofe cuyo balance se hubiera podido evitar, al menos en parte, con una buena gestión a cargo del gobierno que ese señor presidía.
Ricardo Miñana
Mazón se comportó este lunes en el Congreso como un auténtico déspota. Sin contestar a las preguntas, altivo y riéndose. Frente a él, la dignidad de las víctimas. Junto a él, el PP de Feijóo.
Lo de Mazón en el Congreso es difícil de calificar sin sentir indignación.
Ante una tragedia que dejó 232 personas muertas, comparece de nuevo sin dar las explicaciones que se le reclaman, evita responder a numerosas preguntas y se parapeta detrás de resoluciones judiciales para proclamar que está exonerado.
Mientras las familias siguen intentando convivir con una tragedia que nunca podrán olvidar, Mazón parece más preocupado por demostrar que él no tiene responsabilidad que por explicar qué hizo, qué sabía y qué decisiones se tomaron durante aquellas horas críticas.
Y hay algo especialmente doloroso: la propia investigación judicial ha señalado que la falta de avisos adecuados y con suficiente antelación sobre el peligro que corrían las personas resultó mortal en numerosos casos.
Nadie está diciendo que un político pueda ser condenado sin una sentencia. Eso corresponde a los tribunales. Pero una cosa es la responsabilidad penal y otra muy distinta la responsabilidad política
y moral.
Un presidente de la Generalitat tenía la obligación de estar al frente de una emergencia de semejante magnitud, de dar explicaciones y de asumir las decisiones de su Gobierno. Lo que no puede hacer es esconderse detrás de un documento judicial y pretender que con eso desaparezca todo lo ocurrido.
Las víctimas no necesitan excusas. Las familias no necesitan discursos defensivos. Necesitan verdad, explicaciones y responsabilidades.
La justicia decidirá las responsabilidades penales que correspondan. Pero ningún auto, ningún documento y ninguna estrategia de defensa pueden borrar la tragedia ni devolver a quienes murieron aquel 29 de octubre.
232 vidas no son una cifra. Son 232 historias, 232 familias y un dolor que seguirá ahí cuando todos los discursos políticos hayan terminado.
Y ante una tragedia de esta magnitud, lo mínimo exigible a quien estaba al frente de la Generalitat es algo muy sencillo: dar la cara.
DdA, XXII/6473

1 comentario:
Uno de esos personajes sin oficios conocidos, nacido y crecido en y para la política rastrera... Vomitivo. Al menos, Gabriel Rufián, como portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el Congreso de los Diputados, por momentos, le hizo pasar, en esa Comisión Parlamentaria sobre la Gestión (o falta de ella) de la DANA, algún mal rato transmitiendo directamente (una tras otra y sin ahorrar ninguna pese a la falta de respuestas) hasta nueve preguntas de personas directamente afectadas y asociaciones de víctimas...
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