viernes, 22 de junio de 2018

LA RUSOFOBIA AMENAZA CON UNA NUEVA EDICIÓN DE LA GUERRA FRÍA


Lazarillo

La nueva Guerra Fría es potencialmente  más peligrosa de lo que pudo serlo durante 40 años su predecesora, sostuvo recientemente Stephen Cohen, profesor emérito de las Universidades de Nueva York y Princeton, en una de sus discusiones semanales con el periodista John Batchelor en el portal The Nation.
Para mantener ese criterio, el profesor citado mencionó tres factores:  el hecho de que al día de hoy el epicentro político de la confrontación pasa por las fronteras de Rusia, la falta de un código de conducta compartido y la demonización sin precedentes personificada en el líder del Kremlin.
A lo largo del año en curso, sobre todo, estamos asistiendo a una verdadera campaña contra Rusia que recuerda tiempos pasados en circunstancias distintas. Si hemos de creer a los medios de comunicación occidentales, Rusia es prácticamente -como entonces- la encarnación del mal. No importa que su sistema económico sea  equiparable al de las democracias neoliberales. En esa narrativa mmediática, rusófoba en extremo, los rusos han conseguido, por poner solo algún ejemplo, que Trump fuera presidente y que Cataluña profundizara en el proceso de secesión. Rusia, que no dispone de bases militares cerca de la frontera estadounidense, está actualmente cercada militarlmente  en sus líneas fronterizas por los ejércitos de la OTAN. Mientras Occidente alienta las “revoluciones de colores” y promueve la independencia de Kosovo, por ejemplo, reprocha a Rusia su anexión de Crimea (región históricamente rusa), y niega la posibilidad de un referéndum a las provincias pro-rusas del este de Ucrania. Hasta la misma memoria  de lo que realmente sucedió en la Segunda Guerra Mundial ha sido deliberadamente alterada: no parecen haber existido los 25 millones de soldados y civiles rusos muertos en el conflicto, muy por encima de cualquier otro país, y ya ni se reconoce que fue el ejército soviético quien contribuyó a la consecución de la victoria sobre el nazismo. Rusia es, pues, a los ojos de Occidente, el gran peligro. La gran amenaza. Utilizando a los medios, Estados Unidos y la Unión Europea han creado un ambiente de rusofobia, carente de justificación real, que anuncia una nueva etapa histórica de la conocida como Guerra Fría.
Robert Charvin (1938), el autor de este libro de casi 200 páginas que acaba de publicar El viejo topo, es profesor emérito de derecho (especializado en las relaciones internacionales) en la Universidad de Niza Sophia-Antipolis.  Algunas obras de Robert Charvin son: Vers la post-démocratie, Editions Le Temps des Cerises, 2006. Comment peut-on être Coréen (du Nord)?, Editions Losange, 2006, Paris. Droit de la protection sociale, L’Harmattan, 2007. La Corée vers la réunification. (Con Guillaume Dujardin). L'Harmattan 2010. Côte d'Ivoire 2011. La bataille de la seconde indépendance, L'Harmattan, 2011. Le Droit International et les puissances occidentales, Cetim, Genève, 2013. Jacques Vergès, un aristocrate du refus. L'Harmattan, 2013. Les tiers mondes. Du Sud aux Suds, panorame critique. Editions Publisud, 2013. Faut-il détester la Russie? Editions Investig'Action, 2016.

DdA, XIV/3885 

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