lunes, 25 de junio de 2018

INDA SE VA DEL SHOW DE LA SEXTA NOCHE MONTANDO UN SHOW

Félix Población

Si por algo se caracteriza La Sexta, dejando aparte sus noticiarios, es por hacer de la información un espectáculo, ya sea en aquellos programas documentales -sobrecargados de bandas sonoras variopintas y textos con abusiva locución entrecortada y soniquetes cargantes-, ya sea en aquellos que, como La sexta noche, pretenden debatir asuntos puntuales de la actualidad nacional. [No me olvido del programa de Cristina Pardo de ayer domingo,  con La Manada por asunto, su abogado defensor en el plató entre cinco mujeres periodistas y aspectos tan fútiles como las opiniones del taxista que transportó a esos sujetos, cuyo único interés está en que cumplan su condena y dejen de importunar con sus jetas].

En lo que respecta a La sexta noche, a la presencia de unos determinados tertulianos en el plató -casi siempre los mismos-, se le une una entrevista  a  cargo de dos periodistas o el presentador del programa con alguien que por alguna causa pueda tener un determinado interés mediático, ya sea del mundo de la política, la cultura, la comunicación, etc.

En sus orígenes, La sexta noche contó con la presencia de determinados dirigentes de Podemos, que, habida cuenta la  exitosa llegada a la política de este partido y las verdades que vino cantando, otorgó al programa un cierto clima de expectación por comprobar hasta qué punto el debate se encrespaba al tener enfrente a uno de los periodistas que más ha difamado al partido morado. 

Ese periodista, gracias con toda seguridad a eso, ha seguido teniendo reservada silla y micrófono en el plató, pero desde hace semanas los debates no cuentan con la asistencia de diputado o dirigente alguno de Podemos. Desconozco si este partido ha tomado la decisión de no acudir a La sexta noche, por seguir contando este programa con la presencia del citado individuo, o porque el programa -en mi opinión- se ha convertido en un aténtico y hasta cierto punto programado show de gritones, en el que se vocifera más que se piensa y no se respeta para nada la necesidad de escuchar al antagonista, con el presentador/moderador del programa como máximo responsable de ese vociferio

De La sexta noche  hemos tenido un último episodio el pasado sábado, según he leído, a cuenta de la discusión sobre el desalojo de los restos del dictador del Valle de los Caídos, con Iñaki López instándole al periodista difamador, Eduardo Inda, a que se ajustara a respetar los turnos de intervención o a que se fuera, caso de que no creyera en la libertad de expresión de la que ha dispuesto en el programa. El show acabó con la marcha del periodista difamador, que por formar parte fundamental del mismo volverá a estar presente en el plató la semana que viene para que la opinión-grito/espectáculo prosiga.

DdA, XIV/3887

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